Columnas

Futbol y política

Sin tacto.

Por Sergio González Levet 

Hay una corriente extendida de practicantes y amantes del deporte que exigen que las cuestiones políticas permanezcan alejadas del ejercicio amateur y profesional del esfuerzo físico con fines de competencia.

     Hay también muchos usuarios y fanáticos del músculo que están seguros de que no es posible apartar el deporte de la lucha social.

     Una de las razones que exponen esos últimos, es que alrededor de los deportes hay intereses económicos muy fuertes que contaminan irremediablemente a todas las disciplinas deportivas.

     Y también aducen que la fama y la fuerte presencia de quienes destacan en los deportes mundiales los convierten en modelos sociales y en encauzadores de la opinión pública.

     Es muy recordada la intervención de dos atletas negros norteamericanos en los Juegos Olímpicos de 1968 en México.

Tommie Smith y John Carlos ganaron el primero y el tercer lugar en la carrera de 200 metros planos. Cuando sonaba el himno gringo, ambos elevaron el puño enfundada cada mano en un guante negro.

     Esa fue una protesta en favor de los derechos civiles de mis afroamericanos que le dio la vuelta al mundo y que tuvo un gran impacto en la lucha por la igualdad racial en los Estados Unidos de los años 60 del siglo pasado.

     Pienso que, si es por una buena causa, debe aprovecharse necesariamente la influencia que pueden tener los deportistas famosos, porque ellos son modelo a seguir para muchos jóvenes.

     Y en nuestros días, muchos bares de Alemania están promoviendo una campaña para que no se exhiban en sus pantallas los juegos del Mundial, como una manera de expresar la condena hacia la situación de opresión que sufren las mujeres en Catar, un país musulmán que interpreta de manera muy radical ciertas consideraciones del Corán.

     En verdad que se antoja entrarle al boicot en apoyo de las mujeres cataríes, aunque quienes le entren se van a perder el espectáculo de los mejores futbolistas.

     Pero por el bien de la equidad de género, bien vale la pena el sacrificio.

     ¿Le entra usted?

sglevet@gmail.com

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