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Estrés puede causar enfermedades crónicas degenerativas

  • Provoca movimientos involuntarios, sudoración, transpiración y taquicardia, depresión o trastornos relacionados con pérdida de la memoria y la habilidad motora.

Xalapa, Ver., 13 de noviembre de 2022.- Los niveles altos de estrés pueden ocasionar problemas en la salud de las personas que van desde movimientos involuntarios, sudoración, transpiración y taquicardia, hasta depresión o trastornos relacionados con pérdida de la memoria y la habilidad motora, así como enfermedades crónicas degenerativas.

Así lo resumió, Daniel Hernández Baltazar, investigador del Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV), al destacar que el estrés, en tanto respuesta física a una causa externa, tiene un lado positivo y otro negativo.

Del primero, refirió que en sus niveles adecuados, el estrés permite a las personas realizar sus funciones vitales, mantenerse siempre activas y responder al entorno para ejecutar tareas.

“Eso afortunadamente es regulado por un sistema al interior del cuerpo que permite que estemos siempre activos, para que tengamos la facilidad de desarrollar nuestras actividades”, dijo durante entrevista con el programa Voz Universitaria de Radio UV.

“El problema sucede cuando el nivel de estrés llega a un punto donde el organismo no puede mantener el equilibrio y genera problemas como: movimientos involuntarios, sudoración, transpiración y taquicardia, lo cual, a su vez, crea ansiedad y problemas más agudos y más crónicos a lo largo del tiempo como depresión o trastornos de la memoria, pérdida de la habilidad motora y enfermedades crónicas degenerativas.”

Hernández Baltazar explicó cómo afecta el estrés a las células del cuerpo, el cerebro o cualquier órgano. Se refirió al estrés oxidativo y nitrosativo, cuya función es activar la producción de energía de la célula, pero cuando hay demasiado estrés hace que dicha célula se sobrecargue de energía y trabaje más, haciéndola menos funcional, disminuyendo su supervivencia y, en consecuencia, se oxida y envejece.

Otra función del estrés oxidativo y nitrosativo es la constante comunicación entre células. “Una célula continuamente le está diciendo a las células vecinas: ‘todo está en orden’, pero cuando hay descontrol hace que éstas se enteren de que algo está fallando, generando un efecto en cadena”.

La situación se complica cuando las células que se afectan tienen una función muy específica y no son regenerables, como las neuronas en el cerebro.

“Si enfrentamos un proceso de estrés oxidativo de naturaleza patológica no sólo se afectará a una población neuronal, sino que va a ‘arrastrar’ a todas las células vecinas y detonará enfermedades como pérdida de memoria, envejecimiento prematuro y alteraciones en el ritmo de vida.”

Cuando el proceso se presenta en células de otros órganos como hígado, riñones o intestinos, que tienen la habilidad de regenerarse o de reponer el número de células con mayor rapidez, las consecuencias fisiológicas son menos drásticas que en el cerebro.

“Pero esto no significa que no haya peligro cuando el estrés oxidativo sobrepasa el umbral fisiológicamente válido en los órganos, pues puede provocar enfermedades como cáncer, disfunción renal, alteraciones en el tránsito intestinal como colitis nerviosa”, concluyó.

Voz Universitaria se transmite de lunes a viernes por Radio UV, de 14:00 a 15:00 horas. La conducción corre a cargo de Brisa Gómez, Antulio García y Juan Carlos Plata.

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