Presencia.
Benjamín Domínguez Olmos
- Se lo entregarán el rey Felipe VI y reina Leticia, de España
- Legado del académico, depositado en el Instituto Cervantes
- Manuscrito de ‘Amor propio’, cartas con Montiel y De Moura
- Herencia de su amor a la palabra, a libros, la lengua: Gálvez
- “Diálogo íntimo entre culturas española y mexicana”: García
- Develarán placa de Fidel Herrera y Rosa Borunda, el 2 mayo
- Con motivo del primer aniversario luctuoso del exgobernador
- Unica oradora, su hija Rosita; le acompañarán Fidel y Javier
El escritor mexicano Gonzalo Celorio depositó su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, donde dejó un manuscrito de su novela Amor propio (Tusquets), su correspondencia con Sara Montiel -a quien pidió permiso para usar una foto suya como portada- o cartas con su editora Beatriz de Moura.
Celorio, que recibirá este jueves a manos de los Reyes el Premio Cervantes en su edición de 2025, recordó de nuevo a la que fue su editora y fundadora de Tusquets, De Moura, que murió el pasado viernes en Barcelona.
Además de la correspondencia entre Montiel y él -Celorio ha explicado que se trata de una misiva en la que la cantante española le autoriza a usar su «magen» para la cubierta de su libro Amor propio y en la que le desea «éxito»-, el Premio Cervantes 2025 explicó que también deja algunas cartas con otros amigos como el peruano Alfredo Bryce Echenique.
Junto a estas posesiones, Gonzalo Celorio , nacido en Ciudad de México en 1948, legó otros materiales, como los manuscritos de uno de sus libros, ‘Modus Periendi’, unos cuadernos que recogen todos sus apuntes inéditos para un libro sobre la historia de la literatura mexicana en el que le invitó a participar Fernando Benítez, que no llegó a publicarse, y una crónica de un viaje que realizó con su hijo Diego y su esposa por el norte de España.
En el acto le acompañaron su hermano Jaime Celorio Blasco y su nieto Diego Celorio Camarena como testigos de honor, además de la directora general del Libro, María José Gálvez, y el director del Cervantes, Luis García Montero, quien resaltó la trayectoria del escritor como “un diálogo íntimo, profundo y verdadero entre la cultura española y la cultura mexicana”.
“Los que hemos nacido en la lengua española tenemos muchos motivos de gratitud para el maestro Gonzalo Celorio, y esta gratitud se extiende a México”, celebró el director, quien recordó el valor de la ficción “para llegar más allá de los estudios objetivos, indagando en los matices humanos de cada acontecimiento”.
Asimismo, María José Gálvez, en calidad de presidenta del Premio Cervantes, subrayó la voluntad de “rendir los más altos honores al premiado” y dar a conocer su literatura entre aquellos lectores que todavía no están familiarizados con ella.
Gálvez consideró que depositar su manuscrito en la caja de las letras sintetiza tres elementos que forman un legado que ya nos ha dado a todos sus lectores: el amor a la palabra, el amor a los libros y el amor a la lengua.
Tras la entrega de su legado, el escritor conversó con García Montero en un coloquio donde rememoró anécdotas y experiencias en torno a la lengua compartida entre México y España y su enriquecedora variedad, recordando que “la lengua es un organismo vivo” y que “los verdaderos dueños de la lengua son los hablantes”.
Ambos abordaron también el exilio español en México y el intercambio cultural que produjo.
“Tuve la gran fortuna de que mis maestros procedían del exilio y nos enseñaron dos cosas que no siempre van juntas. Por un lado, el rigor académico, y por otro, la tolerancia”, explicó el autor mexicano.
El escritor también reflexionó sobre la capacidad de la literatura “de ampliar las escalas y las categorías de la realidad”, ya que a diferencia de otras disciplinas como la Historia, “no se limita a decir lo que sucede, sino también lo que pudo haber sucedido”.
Doctor en Lengua y Literaturas Hispánicas, Celorio es además académico, director de la Academia Mexicana de la Lengua y editor, y desde 1974 impartió clases en diversas instituciones como la Universidad Iberoamericana, el Instituto Politécnico Nacional y El Colegio de México, y dirigió la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM entre 1998 y 2000.
Su producción literaria incluye las reconocidas novelas ‘Amor propio’, ‘El viaje sedentario’, ‘Y retiemble en sus centros la tierra’ o ‘Mentideros de la memoria’, así como los ensayos ‘Los subrayados son míos’ y ‘Cánones subversivos’.
Con el Premio Cervantes 2025, dotado con 125 mil euros, el autor logró el máximo reconocimiento de las letras españolas, un galardón que recibieron anteriormente grandes figuras de la literatura como Jorge Luis Borges, Maria Zambrano, Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa, Ida Vitale, Cristina Peri Rossi, Eduardo Mendoza y los mexicanos Octavio Paz (1981), Carlos Fuentes (1987), Sergio Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009), Elena Pontiatowsk (2013) y Fernando del Paso ( 2015) (Con información de Europa Press y de EFE)
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El sábado 2 de mayo, a las 11:30 h, será develada la placa conmemorativa por el aniversario luctuoso de Fidel Herrera Beltrán y Rosa Borunda de Herrera, dos personajes queridos y respetados por la mayoría de los veracruzanos por la obra social que Fidel, como gobernador, y Rosa, como presidenta del DIF estatal, realizaron durante 6 años a lo largo y ancho de la geografía estatal. El evento tendrá lugar en el edificio priista, en Avenida Ruiz Cortines 1419, de la capital de todos los veracruzanos. Para evitar cualquier interpretación política se acordó que la única oradora será su hija Rosita Herrera Borunda, a quien le acompañarán sus hermanos Fidel y Javier, para a partir de esta fecha conmemorar su aniversario luctuoso cada año. Rosa falleció el 25 de junio de 2024, en tanto que Fidel el 2 de mayo de 2025.
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En portada: Fidel Herrera, Rosa Borunda, Gonzalo Celorio
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