UV honra memoria y legado del muralista Teodoro Cano

  • Los Talleres Libres de Arte de la UV de la ciudad de Papantla ahora llevarán su nombre
  • Sara Ladrón de Guevara encabezó un homenaje póstumo y la develación de una placa que da cuenta de este hecho
  • Fue el último de los muralistas de la época de oro en México, “su legado trascenderá su tiempo de vida”, dijo

Claudia Peralta Vázquez

Papantla, Ver., 18 de junio de 2019.- La Universidad Veracruzana (UV), honró el legado y obra del muralista, pintor y escultor veracruzano Teodoro Cano García, a través de un homenaje póstumo que tuvo lugar el lunes 17 de junio en la sede de los Talleres Libres de Arte (TLA) de su ciudad natal, espacio que él mismo fundó y dirigió por alrededor de cuatro décadas y que a partir de esta fecha lleva su nombre.

En su visita a la región norte del estado de Veracruz, acompañada de autoridades universitarias y familiares del artista fallecido el pasado 23 de abril, Sara Ladrón de Guevara encabezó esta ceremonia en la que reconoció el talento y capacidad del último de los muralistas de la época de oro de México, discípulo de Diego Rivera y quien enalteció la cultura del pueblo totonaca.

En este espacio, donde Cano García transmitiera diariamente sus conocimientos a chicos y grandes, la Rectora también develó una placa alusiva a este nombramiento, la cual será instalada en la Galería de los TLA, donde se exhiben muchas de las pinturas que él desarrolló, entre ellas: Día de Muertos, Enamorados, Ofrenda, La contaminación, Desnudo rojo, Ciudad de los dioses, Esposos y Entierro de músico, entre otros.

Ante Yolanda Assaleih, viuda del muralista, y de sus hijos Yamil, Yolanda, Leticia y Miguel Ángel, la Rectora habló del trabajo de Teodoro Cano que abarcó pintura, escultura, grabado, dibujo e ilustración.

Manifestó que fue padre de muchos artistas veracruzanos que, a su vez, formarán a otros nuevos creadores, por lo que dijo estar segura de que su legado trascenderá a su tiempo de vida.

En su mensaje, dio a conocer que la última vez que lo vio personalmente fue en Poza Rica, cuando donó a la UV un mural y obra de gran formato, mismo que se encuentra en la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información (USBI) de esa ciudad.

“Siempre fue generoso con las instituciones porque ahí es donde tenemos la capacidad de admirar estas obras; en este sentido, él daba un legado a la sociedad, siempre lo recordaré por su sonrisa franca, generosa y amigable a pesar del gran prestigio y nivel que poseía entre los artistas.”

Sara Ladrón de Guevara, quien durante el homenaje recibió como obsequio una figura de la princesa totonaca Xanath afirmó que fue Cano García quien modificó la imagen y paisaje de las ciudades de Papantla y Xalapa, particularmente, y ubicó su obra como parte de las estructuras arquitectónicas, ejemplo de ello es la herencia de El Tajín.

En la capital del estado, su estilo característico también es admirado en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), en la Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” y en el corazón de la UV, en la Facultad de Derecho, donde plasmó la identidad de la máxima casa de estudios.

Expresó que el artista fue un profeta en su tierra desde dos puntos de vista. “En primer lugar, porque como artista, pintor, muralista y escultor, tuvo la sensibilidad y capacidad de recoger, continuar y enriquecer la historia, la cultura, el arte y, en general, la cosmovisión que caracterizaron a una de las civilizaciones mesoamericanas más ricas y diversas: la cultura totonaca.

De ello, dijo, dan prueba numerosas y valiosas obras salidas de su talento y su capacidad, entre las que destaca la escultura monumental del bailarín volador, ubicada en la cima de una montaña que domina la ciudad de Papantla, y el gran mural Homenaje a la cultura totonaca, que hace un completo y bello recorrido por la historia de esa ciudad desde la época prehispánica hasta nuestros días.

Agregó que Teodoro Cano es profeta en su tierra, en segundo lugar, “porque como hombre de raíces firmes y profundas, y de compromisos serios y tangibles con su sociedad, se preocupó porque el arte llegara a las nuevas generaciones de papantecos y, en general, de habitantes de esta región”.

De igual forma, enalteció la labor docente del extinto divulgador e impulsor del arte, así como de su enseñanza: “Nuestra institución fue lo mismo el espacio que le brindó la gran oportunidad de formar a las nuevas generaciones de artistas de esta región, y que como centro formador se benefició de la labor, las enseñanzas y el legado de este gran artista”.

Su hijo, Miguel Ángel Cano Assaleih recordó el apoyo que su padre brindó a las personas con aptitudes artísticas que tenían la facilidad de crear, pintar y dibujar.