Secretario acepta grave problema pero lo minimiza

Arturo Reyes Isidoro

 

Exactamente igual que como decía Javier Duarte, para el secretario de Salud Roberto Ramos Alor en su área desde hace por lo menos  quince días no se otorga el servicio de hemodiálisis a pacientes con problemas renales, pero “no pasa nada”.

Tristemente esa es la realidad ahora con el gobierno de Morena. En efecto, hasta anoche cuando cerré la redacción de esta columna nadie, absolutamente nadie había reaccionado para mostrar su indignación por lo que incluso podría constituir el delito de homicidio imprudencial.

Ningún organismo dizque defensor de los derechos humanos levantó su voz para exigir que se resuelva el problema de inmediato y en el Congreso local la oposición, si es que existe, guardó silencio cómplice. Estamos graves cuando se ha acabado nuestra capacidad de indignación.

El funcionario aceptó el grave problema pero lo minimizó. Lo redujo a una “cuestión administrativa” y se limitó a declarar que “ya está por resolverse”, pero no dio fecha exacta, lo que indica que ni siquiera tienen proyectada la solución, para cuándo.

El señor reaccionó ante la prensa con una declaración digna de Cantinflas: “Son meramente procesos administrativos en este tiempo de enlace (?) con el gobierno, pero no hay nada perverso, nada que impida el acceso a nuestros enfermitos”.

¿Cuáles procesos administrativos? ¿En este “tiempo de enlace con el gobierno”? Cómo, con cuál, pues se supone que él es gobierno. ¿Enlace todavía después de nueve meses de administración? ¿A qué se quiso referir con eso de que no hay “nada perverso”? Si bien la perversidad implica un daño intencionado, aquí por poco y se cae en la especie porque hay daño a los pacientes y a sus familiares. ¿Nada que impida el acceso a nuestros enfermitos? ¿Es que acaso ha habido algo o alguien que trate de impedirlo? Y en última instancia, ¿qué con que tenga acceso a “sus enfermitos”? ¿Acaso con eso ya resuelve el problema?

No soy médico y menos especialista, pero he tenido y tengo personas cercanas a mí con problemas renales y por eso sé que todo paciente con insuficiencia renal crónica depende de tres alternativas para garantizar su sobrevida:

  1. Diálisis peritoneal, siempre y cuando el peritoneo sea útil y garantice buena filtración.
  2. Hemodiálisis, que consiste en conectar al paciente a un riñón artificial cada 48 máximo 72 horas para filtrar su sangre y eliminar los compuestos tóxicos de la misma (en el caso del que me ocupo el servicio tiene más de quince días sin otorgarse).
  3. Trasplante renal como última alternativa.

Por el mismo padecimiento de mis cercanos y el seguimiento a la enfermedad, el último dato que tengo es que hasta concluir la administración pasada, en Veracruz más de tres mil pacientes eran atendidos en hemodiálisis en siete clínicas a lo largo y ancho del estado.

¿Cómo fue, cómo explica el secretario Ramos Alor la situación que se creó en apenas nueve meses del nuevo gobierno? En la comunidad médica de Xalapa, en la que tengo amigos, conocidos y lectores, médicos algunos especialistas muy reconocidos, que reaccionaron ayer con indignación por la declaración del funcionario, se maneja la cifra de más de treinta fallecidos en los últimos seis meses por falta de atención.

Pero si el problema afecta directamente a los pacientes, alcanza también a sus familiares, a los que aun con esfuerzos tienen alguna posibilidad de recurrir a la medicina privada. Muchos (creo que en casos necesarios todos hacemos o haríamos lo mismo) se deshacen de su patrimonio, venden lo que pueden para poder pagar atención en sanatorios u hospitales privados.

Una sesión privada cuesta arriba de 1,500 pesos por sesión, pero, ¿y los que no tienen con qué?

Una de las comunidades más unidas y que incluso se autoprotege cuando hay señalamientos contra alguno de sus miembros es la comunidad médica. Pero ayer, por las reacciones que recibí, algunos estaban molestos, otros indignados por la actitud del secretario de minimizar el problema y no precisar tiempo de solución.

Se hubiera escuchado mejor el secretario si luego de reconocer el problema hubiese ofrecido una disculpa a los veracruzanos y pedido perdón a quienes sufren las  consecuencias en forma directa lo mismo que a los familiares que ya no tienen a los suyos porque no aguantaron.

Me pregunto si el doctor Ramos Alor opinaría lo mismo si tuviera un familiar con insuficiencia renal y pocas posibilidades económicas.

En sus visitas del mes pasado, el presidente López Obrador vino al Estado dizque para dialogar con las comunidades de los hospitales rurales de Chicontepec, Jáltipan, Zongolica y Coscomatepec y repitió y repitió que la salud es la prioridad de prioridades de su gobierno. Su discurso cae en el vacío con casos como el que es tema de esta columna.

¿No pasa nada? Eso mismo decía Duarte y las consecuencias las pagamos todos los veracruzanos.

Ya van más de quince días y la “cuestión administrativa” no se arregla. Están de por medio vidas humanas. ¿Se tomarán medidas contra el responsable o los responsables de no solucionar esta “cuestión administrativa”? Ya no caben justificaciones. ¿O acaso la culpa es también del fiscal?

Y del IMSS ya luego les comentaré con detalles el caso del padre de un amigo mío al que enviaron a operar al puerto de Veracruz. Una vez ya listo para entrar al quirófano le avisaron que se les había olvidado que el médico estaba de vacaciones; lo reprogramaron para principios de esta semana, lo anestesiaron y estos bárbaros de repente llamaron a sus familiares para decirles que los disculparan pero que se les había olvidado esterilizar el equipo.