Lo positivo y lo negativo del estado que guarda la administración pública de México

Javier Herrera Borunda

 

Como afirma la sabiduría popular “no hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se llegue”; así llegó 1 de septiembre, día en el que por mandato constitucional, a partir de la Constitución de 1917, el Ejecutivo de nuestro país está obligado a presentar un Informe de Gobierno ante el Congreso Federal en el que presenta el estado que guardan las finanzas públicas y el comportamiento de la administración pública nacional.

Tradicionalmente el día 1 de septiembre era conocido como “el día del Presidente”, cada primer mandatario le imprimía su estilo personal de gobernar, como afirmaría don Daniel Cosío Villegas. Se trataba de un ritual en el que los presidentes tenían que hacer gala de sus mejores dotes oratorias ante los legisladores de la nación y las personalidades más destacadas del país invitadas al evento.

Una vez pasado el trago amargo, que podía durar hasta siete horas con 35 minutos como en el caso del presidente Abelardo Rodríguez el 1 de septiembre de 1934, o una hora como sucedió en el del presidente Ernesto Zedillo en 1995, el Presidente y su comitiva recorrían a pie o en auto convertible las calles que lo llevarían a Palacio Nacional, donde “el pueblo” lo vitoreaba y buscaba acercarse a él. La televisión y la radio se encadenaban en transmisión nacional y era obligatorio que los trabajadores escucharan las palabras del señor presidente en turno.

Sin embargo, los protocolos evolucionan a la par que lo hacen la tecnología y los contextos económico, político y social de cada mandatario. Así, a partir del Sexto Informe de Gobierno del presidente Vicente Fox se dieron por terminados los discursos desde la tribuna del Congreso de la Unión, y se entrega por escrito el Informe al presidente de la Mesa Directiva del Congreso para posteriormente dar un mensaje televisivo en cadena nacional a la ciudadanía. Del mismo modo lo han seguido haciendo los presidentes que le sucedieron.

El pasado 1 de septiembre llegó la fecha establecida para el Primer Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la expectativa fue más reducida que en otras ocasiones ya que en realidad se trató del tercer informe ofrecido por él a la ciudadanía a partir del 1 de diciembre de 2018, a lo que se añade su estilo personal de hacer de las conferencias mañaneras un informe diario de sus actividades y propuestas.

Es un hecho que el tiempo para evaluar la gestión del presidente López Obrador es muy reducido, sin embargo, podemos encontrar en su Informe aspectos muy positivos de su proyecto de gobierno, tal es el caso de lo que él denomina “austeridad republicana” en el manejo de los recursos de la nación, tema en el que el Ejecutivo incluye un esquema de ahorro y eliminación de gastos suntuarios para redirigir esos recursos a programas sociales que teóricamente deberían incidir en la redistribución de la riqueza y en la generación de desarrollo a través de la reactivación de la economía popular. Destaco en este tema la premisa que en muchos sentidos mueve al presidente: el fin del intermediarismo y la corrupción en los programas de gobierno, tema difícil de evaluar a cabalidad en tan sólo ocho meses.

En cuanto a los indicadores de la economía nacional, el presidente se manifestó optimista, recalcó que el índice de inflación se ajusta a los parámetros establecidos por el Banco de México cercanos al 3.8 % anual; destacó también que nuestra balanza comercial con Estados Unidos se muestra favorable para México, tema en el que debemos ser cautos porque ello puede obedecer a la disminución en las importaciones estadounidenses de China o a la baja en la importación de bienes de producción por nuestra parte.

Sin embargo, al abordar el tema de la seguridad el presidente sí se mostró preocupado. Es cierto, no podemos pedir a la Guardia Nacional resultados inmediatos, pero lo que sí podemos es exigir a las autoridades correspondientes detener esa espiral de violencia a gran escala, asesinatos masivos, feminicidios y violaciones a mujeres, así como asesinatos a periodistas que tristemente van en ascenso. Sería muy lamentable que cerráramos 2019 con un incremento en los índices delictivos presentados en años anteriores. Este es un foco rojo al que nuestro país tiene que prestar atención extrema, la inseguridad es el reto principal que hoy debe resolver el gobierno federal.

Otro tema de alarma son sin duda los tropiezos a los que se ha tenido que enfrentar el sector salud de nuestro país. No es siquiera imaginable la falta de medicamentos en general cuando México cuenta con los recursos necesarios para adquirirlos, pero que esto suceda con los medicamentos necesarios para la atención de niños enfermos de cáncer o de niños, jóvenes, hombres y mujeres afectados por el VIH-SIDA, eso sí rebasa mi capacidad de entendimiento. La crisis en el sector salud debe ser resuelta de inmediato, se trata de un derecho consagrado en nuestra Constitución, no debemos permitir la ineficiencia del sector argumentando cambios de estrategia en su operación cotidiana porque en el fondo también se trataría de un tema de corrupción.

En el tema de medio ambiente el presidente destacó el programa “Sembrando Vida” que busca reforestar millones de áreas ociosas con apoyo directo a comuneros. En el Partido Verde Ecologista de México estaremos pendientes de la puesta en marcha y seguimiento de los programas y medidas que nos permitan alcanzar los compromisos adquiridos a nivel mundial para detener el cambio climático y reducir el calentamiento global. Nuestro partido es parte del engranaje de acción por un México con mayor bienestar, por ello apoyamos al presidente Andrés Manuel López Obrador.

javi.borunda@me.com