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La urgencia de Cisneros de regresar al cargo

Arturo Reyes Isidoro

 

Durante los 21 días de confinamiento que tuvo el secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, por causa del COVID-19, el círculo rojo del gobernador Cuitláhuac García Jiménez –Zenyazen, Gómez Cazarín, Lima Franco– trató, por todos los medios, de que éste se lo sacudiera.

“Mira, ya vez, sin él todo está tranquilo: nosotros vamos sacando bien el trabajo. Ya que se enfermó mantenlo alejado, dile que no regrese enseguida, que ocupe todo el tiempo en seguirse cuidando hasta que se recupere bien”, le dirían con insistencia. Pero Eric regresó el viernes pasado.

Tal vez no le faltaba razón al trío. ¿A qué regresó el señor? Lo primero, a su actitud de pendenciero, a lanzar una amenazada velada contra el presidente municipal de Veracruz, Fernando Yunes Márquez. Lo llamó “una persona muy pequeña en todos los sentidos” y le advirtió que buscarían los medios legales para hacerlo que acate las medidas antiCOVID decretadas por el Gobierno del Estado.

Un año y ocho meses después –ya próximamente hará dos años que asumieron el gobierno– Cisneros no aprende ni entiende –ni lo hará mientras esté en el cargo, y acaso en el resto de su vida– que el buen gobierno se sustenta en el diálogo con el opositor, con el que piensa diferente, en la negociación y el entendimiento, aparte las ideologías, pensando en el interés de la colectividad.

El papel del Secretario de Gobierno, cuando verdaderamente es un buen político, es mantener unido y en buen estado el tejido social, la unidad que no la unanimidad, ser la puerta abierta a la disidencia para, mediante el diálogo, zanjar cualquier diferencia; ser el dique para evitar que le lleguen los problemas al gobernador, que estallen y buscar que se resuelvan.

Pero el actual, además del lenguaje corriente que usa, poco o nada diplomático, impropio en un funcionario de su nivel, lo que hace es dividir, privilegia la confrontación sobre el diálogo, amenaza y asume que el gobierno es solo de tolerancia para el que está de acuerdo con él y no cabe en su estrecha visión la pluralidad.

¿Para eso tenía urgencia de regresar al cargo?

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