Columnas

Nuevo ciclo escolar a distancia

Pbro. José Manuel Suazo Reyes

 

El 24 de agosto, conforme a las indicaciones de las autoridades educativas, INICIA EL CICLO ESCOLAR 2020-2021 A DISTANCIA por no existir las condiciones para llevarlo a cabo de modo presencial.

El gobierno federal logró un acuerdo con varias televisoras (Televisa, TV Azteca, Imagen Y Milenio) para ofrecer el servicio a más de 30 millones de estudiantes. Se anunció además que también se echará mano de la radio en comunidades indígenas. Las transmisiones tendrán valor oficial y las evaluaciones se llevarán a cabo en su momento.

El gran desafío es que todos los niños y jóvenes de nuestro país tengan acceso a la escuela, permanezcan en ella y logren los objetivos de planes y programas. Realmente se trata de un reto mayúsculo ya que antes de la crisis sanitaria del COVID 19, los porcentajes de niños, adolescentes y jóvenes que lograban ingresar a la escuela no era el mismo que el que permanecía hasta el final.

La educación es una tarea fundamental en la sociedad. No se puede limitar la tarea de la educación sólo a formar personas para que entren a la economía de mercado. Se requiere además formar el sentido social y trascendente de las personas para superar el individualismo y una visión sólo horizontal de la vida.  “Se trata de ayudar a encontrar la razón de ser de la propia persona, el sentido de la vida y la integración en una sociedad con sentido fraterno y justo, con ideales para la superación de cada uno y de la sociedad humana en su conjunto (…) La gran crisis de la educación actual se manifiesta en la falta de ideales de muchos jóvenes, en el cansancio que muestran hacia una cultura vacía, marcada por el déficit de esperanza y de futuro” (Cfr. Educar Para una Nueva Sociedad. CEM 2012)

Somos testigos de los esfuerzos que en estos meses de la Pandemia, han hecho los padres de familia, maestros y directivos de escuelas públicas y privadas. Han sacado adelante a sus hijos y a sus alumnos, con compromiso y creatividad. Ciertamente se necesita una política educativa de estado que beneficie a todos y que favorezca más el diálogo y la escucha entre los diversos actores. Hay experiencias exitosas que también deben tenerse en cuenta.

En este sentido, no sólo el gobierno, también “las asociaciones de escuelas y padres de familia, los investigadores y académicos de la educación, sindicatos y gremios magisteriales, así como la sociedad civil, iglesias, empresarios y todo los sectores en general, debemos voltear a cada escuela, reconociendo en todas ellas un bien público al que tenemos que promover y apoyar corresponsablemente” (Frente a la dificultad de educar en este tiempo de pandemia, Mensaje de los Obispos de México del 3 de agosto de 2020).

Observamos con preocupación que sean sólo las televisoras las que difundan los contenidos educativos. Eso empobrecería enormemente el proceso educativo en nuestro país. La televisión no favorece la interacción ni la complementación que debe darse entre alumno y profesor. La televisión sólo emite mensajes y no permite el diálogo entre profesor y alumno además de que proyecta un contenido uniforme para todos. No todos los alumnos se encuentran en las mismas circunstancias, ni poseen las mismas habilidades. En este sentido sería mejor utilizar las plataformas digitales para favorecer la interacción.

Si a este problema agregamos la tendencia y manejo ideológico de la educación que se ha estado echando a andar a través de programas de gobierno y de algunas iniciativas en congresos locales, el asunto se pone más delicado. Pues no solo se empobrecerá el proceso educativo sino se puede caer además en un adoctrinamiento tendencioso que pervierta a las nuevas generaciones.

Estamos ante algo completamente nuevo donde tendremos que aprender a adaptarnos para salir adelante frente a esta situación. Los padres de familia deben poner mucho empeño en la tarea primordial que tienen de educar a sus hijos y por lo mismo a estar atentos en los contenidos que se transmitan; ciertamente muchos padres de familia se enfrentarán con problemas técnicos y de servicios.

La tarea educativa debe ser un esfuerzo conjunto de varios sectores, de ahí la necesidad de un pacto educativo donde se escuchen e intervengan diferentes voces, para que este desafío que empezará este 24 de agosto, lo podamos enfrentar los diferentes sectores de la sociedad: los padres de familia, las autoridades académicas, los investigadores, los maestros, los gremios educativos, la sociedad civil y las iglesias.