Columnas

Muestra exitosa de participación ciudadana

P. José Manuel Suazo Reyes

 

El 3 de octubre de 2020 pasará a la historia de nuestro país como una jornada donde la participación ciudadana tuvo una de las más grandes manifestaciones cívicas en defensa de sus derechos. En forma ordenada y civilizada, llevando pancartas y gritando consignas, integrantes de FRENAA provenientes de más de 125 ciudades del país, marcharon desde el Monumento a la Revolución rumbo el Zócalo de la Ciudad de México para manifestar su abierto rechazo a las políticas gubernamentales y al modo como se está conduciendo al país.

Los organizadores del evento hablan de una magna concentración de más de 250 mil personas convocadas tan sólo en un periodo de 3 días; alcanzaron a entregar hasta 153 mil números de registro; sin embargo los contingentes siguieron llegando y calculaban otros 100 mil; extrañamente las cámaras que apuntan permanentemente a la plaza del Zócalo dejaron de transmitir, sin embargo las imágenes proyectadas a través de redes sociales no dejaron dudas del tamaño de esa concentración que abarrotó la plaza de la Constitución y amplió el espacio de su ocupación.

Esta magna concentración revela un malestar generalizado en todo el país; EL PUEBLO NO ESTÁ FELIZ como se repite muchas veces a través de los micrófonos oficiales; NO VAMOS BIEN, enfrentamos una crisis sanitaria por el mal manejo de la pandemia que está matando a mucha gente, pronto llegaremos a los 80 mil muertos según las cifras oficiales; se está dejando morir a niños con cáncer y falta apoyo de infraestructura en hospitales públicos; la crisis económica se está sintiendo en todos los sectores de la sociedad, no existe una ruta de rescate y lamentablemente son los pobres los más afectados; este año pasarán a engrosar a la pobreza, 10 millones de mexicanos más, según datos de la Coneval y, la CEPAL; se están dinamitando las instituciones públicas que costó trabajo y tiempo establecer; la división de poderes se está debilitando y se promueve la exagerada concentración del poder. 

Vivimos en una crisis continua del Estado de Derecho, un ejemplo de esto, fue lo que sucedió en Xalapa y en muchas otras ciudades, el pasado 28 de septiembre de 2020. En el caso de la capital veracruzana, las autoridades de gobierno dejaron en el completo abandono el edificio de la catedral permitiendo que un contingente de mujeres pro abortistas rayaran las paredes y afectaran el recinto religioso. Con esta omisión cómplice pusieron en riesgo además a un grupo de creyentes que de forma voluntaria y exponiendo su integridad física, se apostaron a la entrada de las puertas para proteger el espacio religioso. Condenamos todo tipo de expresión vandálica que atenta contra el orden y la seguridad los templos.  

Se sigue observando lamentablemente que algunos servidores públicos pasan por encima de la Constitución y se actúa con arbitrariedad; en círculos de alto nivel se mantiene signos de corrupción y de impunidad; se llega al cinismo de creer que con repetir muchas mentiras se puede cambiar la realidad.

A nivel nacional, el gobierno federal como el poder legislativo mantienen y promueven políticas en contra de la vida, de la familia y de las libertades fundamentales. Tal es el caso de lo que se aproxima en estos días de octubre. En el Senado de la república, el próximo 6 de octubre, se votará la ley mordaza que prohíbe las terapias de ayuda a personas con orientación homosexual o lésbica; el día 7 de octubre se votaría en comisiones una iniciativa que llevaría a legalizar el aborto. En ambos casos son iniciativas morenistas. Las políticas públicas están implementando la ideología de género que atenta contra la ley natural y la ciencia.

Reconocemos el poder de convocatoria que ha tenido el movimiento ciudadano FRENAA y a todas las personas que de forma voluntaria viajaron hasta la ciudad de México haciendo uso de su derecho a manifestarse y a defender sus derechos. Muchos de los reclamos que ahí se llevaron están presentes en mucha gente, aunque no pertenezcan a este movimiento de ciudadanos.

Las autoridades no deberían extrañarse de que los ciudadanos les exijan resultados y un mejor rumbo en la administración pública. El pueblo no puede ser indiferente ante tantos agravios y falta de resultados.

Hacemos votos para que estos reclamos se canalicen a través de los vías democráticas que tenemos los ciudadanos para hacer los cambios sustantivos que necesita nuestro país.