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Como marca, Morena puntea en Xalapa

Arturo Reyes Isidoro

 

El resultado de una encuesta que levantó el mes pasado (septiembre) la empresa TResearch sobre “¿Quién gana la alcaldía?” de Xalapa en las elecciones de junio próximo no deja ninguna duda: como partido, Morena.

De acuerdo a su medición, el partido de AMLO tiene un porcentaje de 26.5% contra 18.2 del PAN, el que más se le acerca, y ya muy distante está el PRI con 4.7%, luego Movimiento Ciudadano con 1.9%, atrás el PT con 1.1, le sigue el PRD con 0.6% y el PVEM con 0.3%.

Me llamó la atención el porcentaje porque me confirmó lo que ya desde varios meses atrás, por otra encuesta de opositores a Morena, supe: que como marca Morena está bastante posicionado no obstante que el alcalde Hipólito Rodríguez Herrero aparece hasta el piso en todas las encuestas solo abajo del gobernador Cuitláhuac García Jiménez.

Tal vez la explicación a este último detalle –trato de explicármelo– es que el presidente Andrés Manuel López Obrador sigue siendo un fuerte atractivo, más con sus programas sociales y debido al trabajo efectivo que ha realizado en las colonias y entre los sectores beneficiados el delegado federal Manuel Huerta.

Si uno se atiene a los porcentajes arriba citados, queda claro que la única forma de competirle con posibilidad de éxito al partido hoy en el poder será con un frente amplio opositor o un bloque opositor amplio; y eso, unidos PAN-PRI-PRD apenas si lograrían casi un empate técnico.

Pero hay un elemento más en la encuesta que puede ser determinante para el resultado final: el alto número de indecisos o que por ahora no quiso responder en un muy alto porcentaje de 29.6%, que rebasa la cifra que alcanza Morena.

No deja de llamar la atención también que un significativo 12.2% se pronunció por un candidato independiente, lo que tiene que poner a pensar a todos los partidos, sin excepción, porque el porcentaje es indicativo de que un importante sector de la población ha dejado de creer en ellos. Sumados los indecisos y los independientes suman un abrumador 43.4%, lo que refleja la crisis de los partidos políticos constituidos.

Por segmentos, unidas las mujeres del PAN (18.7%) y del PRI (6.5%) suman 25.2% contra 23.2% de las morenas, mientras que en los hombres Morena suma 30.4% contra 20.3 de sus opositores (17.7% el PAN y 2.6% el PRI).

Por edad, entre los jóvenes de entre 18 y 35 años hay preferencia por el PAN (19.4%) contra 15.0% de Morena y 2.8 de los muchachos del PRI. Unidos panistas y priistas ganan con holgura a los morenos. En cambio, entre los adultos de entre 36 y 50 años Morena se va arriba: 33.2% contra 17.5% del PAN y 5.0 del PRI, de tal suerte que ni unidos alcanzan al puntero. Y entre los adultos y adultos mayores de 51 años para arriba, Morena también puntea con 29.3% contra 18.1% del PAN y 6.1% del PRI, que ni unidos alcanzan a los morenos.

La explicación de por qué aventajaría Morena de cara a la elección de 2021 es la alta calificación que los xalapeños siguen dando al presidente: 74.9%, casi 75%, lo que contrasta desproporcionadamente con el 30% que en promedio dan (en otras encuestas) al gobernador Cuitláhuac García y el 7% (y es mucho) al alcalde Hipólito Rodríguez.

La marca, pues, está bien posicionada, pero aparte de los indecisos y los independientes lo que puede hacer la diferencia son los candidatos que postulen: la candidata del gobernador, Dohreny García Cayetano, tendría altas probabilidades de perder ante David Velasco Chedraui, a quien apoyarían el PAN, el PRI y el PRD, pero también el empresariado y la Iglesia Católica.

En la competencia se metería Cinthya Lobato Calderón, del nuevo partido Unidad Ciudadana, quien, junto con Ricardo Ahued, David Velasco y Américo Zúñiga puntea en las encuestas independientes, aunque Ahued no participará ni Américo (va a ser candidato a diputado federal del PRI). El quinto posicionado es el diputado federal de Morena, Rafael Hernández Villalpando, pero ya distante. Es altamente probable que Cinthya participe como candidata.

Xalapa es una plaza emblemática, capital del Estado y asiento de los tres Poderes y el muy pobre papel del alcalde Hipólito Rodríguez puede ser otro factor que gravite en contra de Morena. Los opositores afirman que es el mejor aliado que tienen.

Oposición competitiva, pero solo unida

Pero ahora falta que la oposición jale unida si quiere competir en serio. La semana pasada, a diferencia de una votación anterior, esta vez los diputados locales panistas, priistas y perredista no se unieron a los de Morena y votaron en contra de la tercera reforma al Código Electoral de Veracruz, en congruencia con el pronunciamiento que horas antes habían hecho los dirigentes de sus partidos, con la excepción del panista Bingen Rementería, quien no apoyó a su partido, no votó, lo que se entendería como un aval a Morena.

La votación cada vez está más cerca, a siete meses y los días que corren de octubre y todos van a apretar el paso. Desde el gobierno seguramente van a tratar de presionar a todo el que puedan a través del ORFIS, la Contraloría, la Dirección General de Recaudación (el SAT veracruzano) y el Congreso para tratar de que la oposición no crezca y no se fortalezca. Se van a disputar el terreno centímetro a centímetro.

También habrá que esperar el papel que jueguen los nuevos partidos políticos locales, aunque en principio todo indica que Podemos y Unidad Ciudadana no le harán el juego a Morena.

En Morena se destrozan por el control

Independientemente de que corresponde a la Fiscalía General del Estado investigar y determinar si en efecto hay elementos para proceder en contra del delegado federal Manuel Huerta por un presunto caso de abuso sexual, la insistente y fuerte resonancia mediática que le están dando a la presunta víctima apunta a una campaña en contra desde la esfera del poder cuitlahuista para desacreditarlo y quitarle la fuerza y el poder que tiene.

El delegado es el veracruzano más cercano al presidente Andrés Manuel López Obrador, ha desarrollado un exitoso trabajo con la implementación de los programas sociales en Veracruz, conserva mucha fuerza política por sus relaciones en el altiplano y con los grupos locales afines a él, incluyendo uno legislativo, y por sus constantes giras por todo el Estado entregando los apoyos del gobierno federal es el más conocido de todos los actores políticos de Morena.

En 2018, siendo dirigente estatal de su partido, Morena ganó la presidencia, la gubernatura, las senadurías, toda la diputación federal y casi toda la local y aunque asegura que no se mete en política partidista, su corriente mantiene de alguna forma el control de su partido, ahora sin dirigente, y es el más fuerte obstáculo para que el cuitlahuismo se haga del control de la dirigencia estatal.

El 13 de agosto de 2018, ya con el triunfo de Morena y enfilado para ser el súper delegado federal, sufrió un extraño robo en su casa de la colonia Francisco Villa de donde se llevaron pantallas de televisión y una computadora, pero además le causaron destrozos que iban más allá de la intensión del robo.

En aquella ocasión al solidarizarse con él, el diputado local Amado Cruz Malpica lo consideró “víctima de un atentado de índole político producto de la relevancia que adquirió luego de los resultados electorales obtenidos por Morena el pasado domingo 1 de julio”. Parece que sigue pesando.

La división en Morena es otro factor que jugará a favor de la oposición.

Categorías:Columnas, Prosa

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