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Secretaria de Gobernación respalda a alcalde de Orizaba

Arturo Reyes Isidoro

 

¿Qué ocurrió en la reunión que sostuvieron el martes la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el presidente municipal de Orizaba, Igor Rojí López, que se advirtió ayer –por una declaración que hizo– que el secretario de Gobierno, Eric Cisneros, estaba que echaba chispas contra el munícipe y, como es habitual en él, le faltó al respeto?

Una serie de acontecimientos, que se desarrolló a partir del asalto sorpresivo de fuerzas estatales y federales a las instalaciones de la policía municipal orizabeña el sábado pasado, motivó que el alcalde pidiera una audiencia con la titular de la SEGOB para ponerla en conocimiento de los hechos, petición que inusualmente fue atendida de inmediato.

La acción policiaca aparentemente había pasado ya a segundo plano, pero ayer sorpresivamente se desarrolló en Pluviosilla la llamada Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, y al término tanto el gobernador Cuitláhuac García Jiménez (se le veía agitado declarando a los reporteros) como Cisneros descalificaron al presidente municipal y además el secretario de Gobierno, con un lenguaje impropio para su nivel, se refirió al “tamaño” y a la “estrechez” del munícipe.

Los hechos ocurrieron a partir de la madrugada del sábado y aparentemente se calmaron por la noche; el domingo una fuente cercana me comentó que Igor sería recibido en la CDMX, lo que ocurrió apenas en cuestión de horas, clara señal del interés y la preocupación de la secretaria Sánchez Cordero por lo ocurrido, que quién sabe qué les habrá dicho al gobernador y al secretario que no solo fueron a sesionar a Orizaba sino que tuvieron que reunirse con el alcalde y confirmar que no desaparecerá la corporación municipal, además de que Cuitláhuac dijo que quiere seguir trabajando con los empresarios y con el presidente municipal.

El operativo fue con el pretexto de revisar las armas de los policías municipales para comprobar que no hubieran sido utilizadas en hechos delictuosos (dos días antes policías estatales habían sido atacados por hombres armados, muriendo tres de ellos), no obstante que la mayoría de los 389 agentes aprobaron exámenes de control y de confianza, y cuentan con la Clave Única de Identificación Permanente. Se informó que el operativo, en el que participaron policías estatales y elementos de la Guardia Nacional y del Ejército, lo encabezó el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado.

Pero ninguna autoridad estatal, ni el gobernador ni los secretarios de Gobierno y de Seguridad guardaron las formas y no le informaron al alcalde lo que iban a hacer, e incluso el sábado desde las siete de la mañana le impidieron el paso a la Inspección de Policía, lo que por fin le permitieron luego del medio día, y tampoco le tomaron las llamadas que les hizo para que le informaran qué era lo que estaba pasando. Gutiérrez Maldonado nunca le respondió y el gobernador solo lo hizo por la noche.

Fue el subsecretario de Seguridad Pública, Cuauhtémoc Zúñiga quien, por fin, por la tarde dialogó con el presidente y con los policías municipales que se habían protegido en el palacio municipal, y estos accedieron entonces a entregar sus armas a elementos del Ejército, mientras que el alcalde en todo momento se mostró dispuesto a cooperar, aunque protestó por la forma en que se había desarrollado todo.

Finalmente, dos policías que habían sido detenidos y llevados a la Fiscalía de Córdoba fueron liberados por un juez, a todos los policías a los que se querían llevar a Xalapa se les permitió ir a sus casas, y más tarde también se regresaron las armas que les habían quitado.

Reconocen avances de seguridad en Orizaba

La acción desató la protesta general incluyendo la de la Diócesis de Orizaba, del Comité Ciudadano de Seguridad Municipal, de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), del Colegio de Abogados Silvestre Moreno Cora, que además propuso presentar una controversia constitucional contra el Gobierno del Estado, y de organizaciones de la Ciudad de México, como Causa en Común, Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Delibera A.C., Jornada de Derechos Humanos A.C., México Evalúa, México Unido Contra la Delincuencia, Observatorio Ciudadano Tabasco, Observatorio Sonora por la Seguridad, y la Red Nacional de Profesionistas en Seguridad Pública.

El martes hicieron un Pronunciamiento público en el que dijeron: “Sin prejuzgar sobre responsabilidades específicas asociadas a estos graves acontecimientos, no es admisible que tenga lugar una acción de esta magnitud, sin cumplir con los procesos de investigación e intervención que marca la ley. Es además importante recordar que el municipio de Orizaba ha logrado importantes avances, todos ellos acreditables, en materia de administración, seguridad y justicia. Por ello, debe brindarse la información necesaria que explique y justifique semejante operativo federal. No vaya a ser que las motivaciones hayan sido, no de seguridad, sino de orden político. Desde luego, nos unimos a la exigencia de encontrar y castigar a quienes mataron a los policías estatales”.

Entre los firmantes estaban también Alejandro Hope, articulista de El Universal y especialista en temas de seguridad nacional, Denise Dresser, María Amparo Casar, María Elena Morena y muchos otros.

Todo lo anterior, todo lo que ocurrió, se pudo haber evitado si las autoridades estatales hubieran actuado en forma institucional, con respeto a las formas. Por su falta de sensibilidad política y de coordinación institucional, motivaron que el problema escalara hasta la Ciudad de México, hasta el Gobierno federal, donde no es la primera vez que tienen que intervenir para resolver problemas domésticos por acusaciones contra el gobierno de Veracruz.

Algo que me llamó la atención fue que la Secretaria de Gobernación, gustosa, accedió a tomarse fotos con el alcalde de Orizaba, cuando que con otros las ha evitado, incluyendo a alcaldes de Morena que también han ido a quejarse con ella.

El domingo, cuando supe que habría el encuentro, traté de saber quién le había conseguido al presidente municipal la audiencia. Lo más lógico hubiera sido que el dirigente nacional del PRI, su partido, pero en el tricolor me aseguraron que ellos no habían intervenido. ¿Quién fue entonces? ¿O es que Rojí está muy bien “parado” en la CDMX? ¿Por qué la prontitud de la Secretaria para recibirlo? ¿Por qué su interés en Orizaba? ¿Qué le dijo o le pidió al gobernador que ayer estaba que no lo calentaba el sol, y con él su acólito secretario de Gobierno?

Uriel Flores Aguayo cerró su precampaña

Con una caravana que tuvo lugar la tarde del martes, el candidato de Podemos a la presidencia municipal de Xalapa, Uriel Flores Aguayo, cerró su precampaña en el centro histórico de la ciudad.

En su recorrido lo acompañó el dirigente de su partido, Francisco Garrido Sánchez, quien junto con el candidato lucharán hasta el límite de sus capacidades, según me comentaron, pues reconocen que la tarea no es fácil.

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