Columnas

Esquilo en el mes internacional del teatro (IV)

Prometeo encadenado

 

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

 

Óleo en lienzo de Rubens: El Prometeo capturado (De gevonden Prometheus, 1611 – 1612). Museo de Arte de Filadelfia.

A lo largo de la historia el ser humano se ha enfrentado a gran número de crisis siendo algunas de ellas una terrible amenaza para su supervivencia, no obstante, hasta el día de hoy podemos afirmar que el espíritu rebelde del hombre ha sido, es y será el factor causante del progreso. La crítica  y la constante manifestación de inconformidad son sinónimos de cambios, sin la crítica razonada, argumentada, valiente, sin un verdadero compromiso que implica un elevado grado de consciencia social, dignidad, sin la defensa de valores universales como la libertad, la igualdad, la pluralidad, la disidencia, seguramente seriamos sociedades intolerantes, autoritarias, bárbaras, por ello siempre debemos defender la crítica y la diversidad como derechos inherentes al hombre, rebelarnos contra un tirano, dictador, no es una opción, es una obligación. “Prometeo encadenado” es el mejor ejemplo de esta digna rebeldía.

La tragedia: “Prometeo encadenado” seguramente es la obra más conocida de Esquilo. De este ilustre griego considerado el padre de la tragedia nos llegaron siete obras de un promedio de noventa que escribió, en cuanto hace al personaje de Prometeo sólo nos llegó esta obra, por lo tanto, de Prometeo sabremos que fue castigado por el Dios Zeus al darnos a los hombres el fuego y con ello la supervivencia y permanencia de nuestra raza, al perderse las demás tragedias desconocemos que pasó con este gran héroe, es importante señalar que antes de Esquilo, Hesíodo ya nos habla de este emblemático personaje en su clásica obra: “La Teogonía”, por ahora lo importante es conocer a través de esta obra la enorme relación que tiene Prometeo con la existencia y la libertad del hombre, todo esto por supuesto desde la cosmovisión de la mitología griega.

Los personajes que integran la pieza dramática son: “Fuerza, Violencia, Hefesto, Prometeo, Océano, Hermes, Ío, Coro de Oceánides.” (La acción, en una montaña de Escitía.)

Prometeo es primo del Dios Zeus, la relación inicial entre estos dioses fue de cordialidad y apoyo siendo Prometeo una de las deidades que ayudó a Zeus a adquirir y consolidar su poder eliminando al Dios Cronos (padre de Zeus). La mitología griega nos enseña que Zeus entre más poder adquiría más tirano y déspota se volvía, dentro de los planes de este autoritario Dios estaba la eliminación de la raza humana, Prometeo se enteró de los propósitos de Zeus e ingeniosamente les otorgó a los humanos el fuego para que ellos pudieran sobrevivir y valerse por sí mismos, Prometeo literalmente expresa en esta pieza trágica:

Oídme las penas de los mortales, cómo los convertí de niños que eran antes en seres conscientes y dueños de su razón y os hablaré, sin tener reproche alguno para los hombres, sino explicando la buena voluntad de los que les di.

En un principio, cuando veían, veían en vano, y oyendo ellos no oían, sino que semejantes a fantasmas de los sueños, durante su larga vida, todo lo mezclaban al azar, y no conocían las cosas de adobe ni la carpintería. Vivian bajo tierra en el fondo de unas grutas sin sol, ni del invierno, ni de la florida primavera, ni del feraz verano, sino que sin juicio hacían todo, hasta que les hice ver el nacimiento y el ocaso de los astros, tan indiferenciables. Y el número, el rey de los inventos, descubrí para ellos, y la combinación de las letras, memoria de todo, el instrumento que engendró a las musas…”

Cuando Zeus se entera de el beneficio que Prometeo les dio a los hombres falibles, mortales, débiles, infieles, se enfureció e impuso a Prometeo un terrible castigo consistente en vivir encadenado en unas piedras en la región del Cáucaso, una vez encadenado, Zeus enviaba un águila para que esta se comiera el hígado de Prometeo, el hígado volvía a crecer y cada día el águila volvería a comerse el hígado para provocarle un tremendo dolor al héroe castigado. Este es el tema central de la tragedia, a partir del encadenamiento de Prometeo aparecerán todos los personajes señalados y particularmente las reflexiones que Esquilo realiza en la obra.

Prometeo siempre se mantiene firme y jamás reniega ni mucho menos se arrepiente del bien que realizó a los hombres, el castigo que sufre es terrible, pero lo soporta valientemente y aunque Prometeo sabe que si acude a Zeus y le confiesa un secreto que sólo él sabe podrá ser liberado, empero, Prometeo no lo hace. El secreto consiste en revelarle a Zeus el nombre del hijo de su descendencia que lo destronará (tal como Zeus destronó a su padre) de su tiránico y autoritario poder. Ío, quien es un personaje femenino que también es víctima de los designios de Zeus le pregunta a Prometeo lo siguiente:

Ío: ¿Es posible que Zeus sea alguna vez arrojado del poder? Prometeo: Con gusto, creo, ibas a ver esa desgracia. Ío: ¿Y, cómo no, si por culpa de Zeus sufro de mala manera? Prometeo: Puedes estar segura de que esto así ha de ser. Ío: ¿Por quién ha de ser despojado de su cetro real? Prometeo: Por él mismo, por sus descerebradas decisiones.”

Prometeo es el primer gran ejemplo de resistencia ante la tiranía, y Zeus es el símbolo del Dios (modernos gobernantes), autoritarios, déspotas, soberbios, al que las sociedades actuales debemos resistir. En esta fascinante lectura conocemos y comprendemos que toda autoridad sin límites, ni ley que las controle terminará siempre abusando del poder, reprimiendo, dividiendo, dictando sus caprichos como lo hacía Zeus, por eso mismo el prototipo de los modernos Prometeos preocupa mucho a los vigentes Zeus, porque los tiranos saben que gracias a este bello mito hoy tenemos ojos que ven, oídos que escuchan, y razón propia que piensa, reflexiona, critica, valora, reconoce y juzga.

Nosotros como hijos legítimos de Prometeo, utilicemos la razón y la voluntad para nunca vivir encadenados y ser los modernos Prometeos liberados…” Sapere Aude.”

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