Columnas

Diez de mayo

Rodolfo Chena Rivas

Conmemorativa del festivo anual a las mujeres que son madres en nuestro país, la fecha connota un significado más fuerte y hondo que aquel que se publicita en el marketing que responde a intereses comerciales de todo tipo, entiéndase venta de objetos en forma de regalos y consumos de servicios a manera de festejo. Por supuesto, aunque la conmemoración cambia de fecha en todo el mundo, la maternidad es motivo de reconocimiento mundial. ¿Qué significa ser madre? La respuesta es compleja porque encierra un significado amplio en el tiempo y en las diversas sociedades, preñado de aspectos mitológicos, religiosos, antropológicos, históricos, psicológicos y, en nuestra contemporaneidad, de elementos socioeconómicos y jurídicos evidentes. Todo ello porta y comporta una mujer cuando es madre; y no podía ser de otra forma, porque llevar la vida y darla sigue siendo un hecho asombroso que la biología sólo ha podido describir, pero no explicar. Y claro, para quienes somos padres es un misterio maravilloso.

En la mitología griega, comenta Garibay, Rea es la madre original y su hija Hera es madre de dioses. En numerosas religiones, la madre tiene un carácter divino y sólo habría que dirigir la mirada al catolicismo, con María la madre de Jesús. Los antropólogos, sobre todo, han abundado en el estudio de culturas primitivas y complejas donde la madre se equipara con la tierra, porque de la semilla que se siembra en ella nace el fruto de vida. Historiadores, como González y González, escriben sobre el concepto patria; pero también sobre el concepto matria, como el terruño originario donde nacemos e improntamos sentimientos e ideas, porque es el lugar o tierra madre con la que identificamos nuestra historicidad. Para Freud, en la relación madre-hijo hay una muy estrecha conexión soportada en una correspondencia instintivo-amorosa, que marca para siempre la personalidad adulta.

Hoy día la mujer ya no sólo es madre, también es pareja con derechos, jefa de familia o sostén de la misma, porque es una persona productiva como resultado del trabajo que realiza con su propia fuerza y capacidades, sea en un entorno netamente familiar o en uno solamente laboral, porque cada vez con mayor frecuencia la mujer que es madre también trabaja y, en ese papel, pesa sobre sus espaldas la unidad de la familia. Jurídicamente, es indistinto si la mujer que es madre tiene empleo o no, dado que las leyes y los jueces hace buen rato que han reconocido, indiscutiblemente, que el trabajo de la mujer como madre y ama de casa tiene tanto valor como el que desempeña en una unidad económica con resultados salariales. En términos macrosociales, organismos internacionales han establecido el Día Internacional de la Mujer Trabajadora o Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, y desde 1978 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó esa misma fecha como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Y uno de los derechos, reconocimiento y capacidades fundamentales que sobresalientemente se atribuye a las mujeres, es su derecho a ser madres, así como a planificar su libre elección para decidir el número de hijos que desea tener y su espaciamiento. Ser madre siempre va a ser un hecho vital extraordinario, de celebración universal, que debiera ser no sólo periódico, sino permanente.