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Perviven los cortesanos, dijo Woldenberg en la Cátedra Carlos Fuentes 

  • Participó en la Mesa 2 “Tiempo político”, con Jovany Hurtado García, Federico Reyes Heroles, Soledad Loaeza y Sergio Aguayo 

Xalapa, Ver., 20 de mayo de 2021.- Invitados por la Universidad Veracruzana (UV) y a propósito de la obra de Carlos Fuentes Tiempo Mexicano, el miércoles 19 de mayo José Woldenberg, Jovany Hurtado García, Federico Reyes Heroles, Soledad Loaeza y Sergio Aguayo discutieron sobre su contenido y contexto político radicalmente distinto al actual y de las contradicciones culturales vividas en el México del ayer. 

En el marco de la octava edición de la Cátedra Interamericana “Carlos Fuentes” (CICF), desarrollada virtualmente bajo la temática “Tiempo mexicano: 50 años después”, los días 18 y 19 de mayo el grupo de intelectuales abordó desde diferentes perspectivas la evolución y contrastes del México de las décadas de los sesenta y setenta y el 2021. 

Al inicio de la Mesa 2 “Tiempo político”, Silvia Lemus, comunicóloga y patrocinadora de la CICF, resaltó que para Carlos Fuentes la literatura fue un amor estético, pero la política fue su amante más peligrosa y a veces muy salvaje. 

En tanto, Sergio Aguayo, profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y moderador de esta mesa, dijo que rescatar de dicha obra la evolución de Fuentes de una izquierda post-comunista que se comprometió con el pluralismo y estado de derecho, fue la clave para definir la posición política del intelectual. 

José Woldenberg, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), evocó algunas líneas de Tiempo mexicano donde Fuentes hizo alusión a la falta de un sistema de expresión democrática y al paternalismo, signo fehaciente de desconfianza en el pueblo. 

También, interpretó el sentir del escritor cuando decía que el gobierno de ese entonces deseaba contar con una prensa alineada, un congreso servible y una corte reverente con las decisiones del titular del Ejecutivo, la inexistencia de órganos autónomos del Estado y de las agrupaciones civiles con agendas y propuestas afines con el gobierno; en pocas palabras, un México subordinado, cortesano. 

50 años después, dijo, somos una sociedad más compleja y masiva, un mosaico de desigualdades inocultable, un espacio en el que conviven una diversidad de ideologías, intereses, proyectos, sensibilidades que sólo con métodos autoritarios pueden ser encuadrados en un solo partido, en una sola visión del mundo, en un solo mando. 

“Los cortesanos, como catalogaba Fuentes, no han desaparecido y en todo régimen vertical se encuentran presentes, diciéndole al monarca lo que quiere escuchar.” 

El investigador manifestó que en contraste con el México que Fuentes describía, en los últimos años la nación edificó un sistema de partidos competitivos, un espacio electoral imparcial, inicial división de poderes, congreso vivo y plural y una sociedad civil más robusta. 

Al opinar al respecto, Soledad Loaeza, profesora e investigadora emérita de El Colegio de México, dijo que a 50 años de haberse publicado Tiempo mexicano, el texto sigue siendo tan sugerente y provocativo como debió haber sido cuando vio la luz en 1971, “aunque las sugerencias y provocaciones de hoy no sean las mismas que las de entonces”. 

Habló sobre los cambios ocurridos después de medio siglo, por lo que el libro en la actualidad se lee en un contexto radicalmente distinto al de ese entonces. 

“Es un libro que nos obliga a pensar en el peso o en la fuerza del pasado y su relación con el presente y su significado para un futuro que si trazamos una línea entre el pasado y el presente, el futuro está hoy más de este lado que de aquél.” 

 La analista y escritora consideró que las preocupaciones de Fuentes en 1971 se mantienen vigentes, así como algunos temas relacionados con el cambio, identidad y poder. 

“Leer a Fuentes es como seguir una guía iluminadora y clara.” 

Jovany Hurtado, quien es investigador, politólogo y estudioso de la vida y obra de Carlos Fuentes, expuso la preocupación e inquietud del escritor por la descomposición política que se vivía en México, esto debido a los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971. 

En su charla “Carlos Fuentes en tiempo presente”, señaló que dichas realidades cuestionarían al régimen político y lo pondrían frente a una sociedad que exigía una nueva realidad, como la construcción de una auténtica democracia y la disminución de las desigualdades sociales. 

Hizo hincapié en la participación del autor en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, misma que ha sido poco entendida y estudiada, y utilizada de forma errónea por sus odiadores para intentar atacar su figura. 

“Cuando apareció Tiempo mexicano se le quiso descalificar mirándolo como un libro que surgía para apoyar al gobierno de Luis Echeverría, lo cual es falso pues el libro recogió ensayos y trabajos periodísticos de Fuentes, y al compararlo con el resto de su obra aborda los temas constantes en su pensamiento, cultura, educación y democracia.” 

Enseguida, Federico Reyes Heroles, escritor, político y analista, dijo recuperar de la obra la tradición del ensayo que confronta una realidad sin brindar soluciones, pero tiene la ventaja de estar montada sobre los hechos. 

Tiempo mexicano hace uso del canal de expresión que es el ensayo; la tradición del ensayo en México es muy fuerte, hay una corriente muy fuerte, hizo que postergáramos nuestra confrontación con los hechos.” 

Sin embargo, externó la intención de ir hacia los datos del México que duele, “para tratar de activar nuestra arbitrariedad analítica que también es necesaria”. 

Al cuestionar qué opinaría Carlos Fuentes sobre el México de 2021, externó que desde su punto de vista el país está lleno de tensiones, sorpresas y contradicciones por parte del gobierno en turno. 

“Estamos en un momento incómodo. Si Carlos Fuentes viviera no estaría contento de ver que se eclipsa un México que de alguna manera ha crecido en la tensión de los distintos tiempos, de sus orígenes y construcción de instancias democráticas, un México tenso que buscaba ir hacia adelante y no hacía atrás.” 

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