Columnas

Septingentésimo aniversario luctuoso de Dante Alighieri (II)

La Divina Comedia: El infierno

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

La Divina Comedia” es la obra cumbre de Dante, el vate florentino a través de este poema viajó de manera creativa e imaginativa a mundos sobrenaturales como son: “El infierno, el purgatorio y el paraíso”. Lo anterior no debe hacernos pensar que estamos ante una obra esencialmente religiosa. La Divina Comedia es un poema maravilloso que incluye amplias reflexiones filosóficas, literarias, históricas, la obra exige del lector un vasto conocimiento del mundo grecolatino y medieval, en este exquisito viaje nos reencontraremos con personajes como Virgilio, Homero, Aristóteles, Platón, Aquiles, Odiseo, muchos dioses de la mitología grecorromana, con protagonistas claves del mundo judeocristiano, con figuras contemporáneas a Dante, el gran conocedor del mundo clásico el Maestro Francisco Montes de Oca, en su estudio introductorio sobre: “La Divina Comedia” publicado por la Editorial Porrúa, señaló:

Más de medio millar de personajes pululan en la Comedia. Ciento ochenta son italianos, y noventa extranjeros, todos ellos históricos y pertenecientes en su mayoría al periodo que pudo ser abarcado por el recuerdo del autor. Otros doscientos cincuenta, mitológicos en su mayor parte provienen de la antigüedad; el resto lo integran unas ochenta figuras bíblicas.”

Al lector que no haya leído el libro no tema, tampoco tiene que ser un súper erudito para acercarse a la obra, con el conocimiento básico cualquier lector interesado comprenderá sin problema alguno la historia y el leitmotiv del libro. Aun así les compartiré las siguientes puntualizaciones que podrán ser de mucha ayuda. La obra fue escrita en los primeros años del siglo XIV, esto implica que se vivía en un mundo dominado por el cristianismo, la doctrina católica cristiana mediante la Biblia enseña que existe un Dios creador del universo, esto incluye un mundo pre-cristiano (antiguo testamento) y cristiano (nuevo testamento). Con la primera venida de Cristo y, sobre todo, con su muerte, la Biblia afirma que todo aquel que crea en Cristo será salvo y cuando muera no morirá por completo, porque al ser un hombre de fe le espera el Paraíso, a quienes no creen en él o creen, pero no viven de acuerdo a la fe, no alcanzarán la salvación, a estos incrédulos o pecadores les espera el infierno donde reina el enemigo del Dios creador llamado Lucifer (el famoso diablo).

Dante fue un hombre de fe, y basado en la estructura del cristianismo escribió esta joya literaria donde abordó un sinfín de temas, las interpretaciones de los diversos temas abordados son tan abundantes como validos, créanme que se antojan inabarcables, enunciaré sólo algunos: postura de fe, critica política, social, religiosa, planteamientos filosóficos sobre los valores y los anti-valores, la corrupción del alma representa la corrupción de Roma (la ciudad eterna) y particularmente de Florencia, la ciudad donde nació Dante, y para analizar todo esto vayamos al primer viaje realizado por Dante acompañándolo al infierno:

Viajaremos al infierno con Dante a través de la lectura de treinta y cuatro cantos, el primer canto inicia con estas palabras: “A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme desviado del camino recto.” Este largo recorrido tiene el propósito de regenerar el alma de Dante y para lograr este objetivo, Beatriz quien es el gran amor de Dante, personaje y amor real que ya había muerto y se encuentra en el Paraíso, envía al gran poeta Virgilio en auxilio de Dante, sí, aquel poeta que vivió algunos años antes de la venida de Cristo y que escribió su obra inmortal: “La Eneida”, guiará a Dante en estos mundos sobrenaturales, hecho que se antoja imposible lograr humanamente, pero literariamente recordemos que Eneas (personaje de la Eneida fue al inframundo), también el Apóstol Pablo para los creyentes, Homero hizo viajar a Odiseo al hades y con la ayuda de Tiresias pudo regresar al mundo terrenal, ahora en “La Divina Comedia” Virgilio regresa a la acción y conducirá a Dante por el infierno.

Dante ha elegido a Virgilio porque es para él su poeta consentido, cuando se encuentran sus sombras y se reconocen, el alumno se dirige al Maestro con las siguientes palabras: “Tú eres mi Maestro y mi autor predilecto; tú solo eres aquel de quien he imitado el bello estilo que me ha dado tanto honor.” A partir de este momento empieza la larga travesía de ir recorriendo los nueve círculos que componen el infierno, Dante nos presenta la imagen del infierno con esta descripción: “Allí, bajo un cielo sin estrellas, resonaban suspiros, quejas y profundos gemidos, de suerte que al escucharlos comencé a llorar. Diversas lenguas, horribles blasfemias, palabras de dolor, acentos de ira, voces altas y roncas, acompañadas de palmadas, producían un tumulto que va rondando siempre por aquel espacio eternamente oscuro. –Maestro, ¿qué es lo que oigo, y qué gente es esa, que parece doblegada por el dolor? –Me respondió: -Esta miserable suerte está reservada a las tristes almas de aquellos que vivieron sin merecer alabanzas. –Aquellos desgraciados, que no vivieron nunca, estaban desnudos, y eran molestados sin tregua por las picaduras de las moscas y de las avispas que allí había; las cuales hacían correr por su rostro la sangre, que mezclada con sus lagrimas, era recogida a sus pies por asquerosos gusanos.”

Conforme van avanzando Dante se irá encontrando con personajes conocidos, algunos de épocas antiguas y otros coetáneos a él, aclarando que existe un círculo donde los personajes no sufren y viven tranquilamente esperando el juicio final para ser redimidos, esto es porque son sabios que cuando vivieron y murieron todavía no reinaba la buena fe, sin embargo, fueron hombres que se condujeron con grandes principios, fueron cristianos sin conocer el cristianismo, ejemplo: el gran Maestro Aristóteles, de hecho, Dante analiza los valores expuestos por el filósofo estagirita en su gran Ética. En este círculo Dante dialogará con Homero, Horacio, Ovidio, Lucano, el poeta florentino se sentía privilegiado por ver y dialogar con estos hombres inmortales y geniales.

Este círculo es el único caso excepcional, los demás están llenos de horror, dolor, miseria, lamentos, odios, pestes, crueldades. Es importante precisar que antes de encontrarse con el círculo de los sabios mencionados, al primer personaje que Dante identificó sufriendo su condena eterna fue al Papa Celestino V, y junto al Papa aparecerán muchos religiosos incluyendo varios personajes bíblicos, un personaje que me causó extrañeza verlo en el infierno fue Brunetto Latini, primero porque había sido el gran Maestro de Dante, en el propio infierno tiene un bello dialogo con él, veremos qué pasa más adelante, por ahora su admirado maestro Latini sufre la condena eterna.

Y así, círculo tras círculo el lector llegará junto a Dante y Virgilio hasta el último círculo infernal que está ubicado en el centro de la tierra alejado de Dios, allí se encuentra Lucifer, aquel ángel hermoso que fue destronado de la presencia de Dios, este poderoso demonio le está infringiendo un terrible castigo a tres grandes pecadores y traidores, Judas quien traicionó a Jesús, Bruto y Casio, quienes son los asesinos de Cesar fundador del Imperio Romano. Y es que Dante nos enseña que la traición, el fraude y la deslealtad son uno de los antivalores más castigados en el infierno, en el canto undécimo afirma: “Pero como el fraude es una maldad propia del hombre, por eso es más desagradable a los ojos de Dios, y por esta razón los fraudulentos están debajo, entregados a un dolor más vivo.”

Sabemos que la naturaleza humana es falible, el propio Rey David quien fue según la Biblia elegido por Dios para gobernar a su pueblo cometió pecados capitales, por ello, ¿Qué podríamos esperar de los pequeños davidcitos? Actualizando el infierno dantesco y acompañado por el Maestro en pleno siglo XXI, veo a este pequeño hombrecito llamado davidcito sufriendo la condena de la traición, la deshonra, lo veo convertido en una garza chipera pidiendo piedad, perdón, misericordia, pero el tiempo ha pasado y la suerte está echada. ¿Qué podemos esperar de nuestros pequeños davidcitos? No sé si el infierno exista, nunca lo sabremos con certeza, pero esta maravillosa descripción de Dante nos sirve para saber lo que sí existe, y lo que existe es un valor y un antivalor: honor vs deshonor, lealtad vs deslealtad, sencillez vs soberbia, sabiduría vs ignorancia, etc.

Somos falibles, pero en la misma falibilidad está el reto, esforcémonos por llevar con defectos y virtudes una vida digna y no nos convirtamos en una falsa comedia. Parafraseando a Wilhelm Reich: Escucha pequeño davidcito.

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