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La Universidad, juega una posición muy importante para encontrar soluciones a los problemas del país: Cuauhtémoc Cárdenas

  • Presentó el libro Por una democracia progresista. Debatir el presente para un mejor futuro (Editorial Debate, 2021)
  • El líder político explicó que lo planteado en el libro es un recorrido histórico, que cubre movimientos sociales y políticos del país, con un sentido de emancipación

Xalapa, Ver., 31 de marzo de 2022.- Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano presentó su más reciente libro, Por una democracia progresista. Debatir el presente para un mejor futuro (Editorial Debate, 2021), en la Universidad Veracruzana (UV).

La presentación se llevó a cabo el 30 de marzo en la Sala Anexa de Tlaqná, Centro Cultural, y le acompañaron en calidad de comentaristas: Ramón Carlos Torres Flores, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Juan Ortiz Escamilla, director general de Investigaciones de la UV, moderados por Dora Cecilia Sánchez-Hidalgo, académica adscrita al Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales (IIH-S), también de esta casa de estudios.

El líder político explicó que lo planteado en el libro es un recorrido histórico, que cubre movimientos sociales y políticos del país, con un sentido de emancipación. “Esto yo lo encuentro, por lo menos, desde el movimiento de independencia del siglo XIX hasta la actualidad”.

A su parecer, la Revolución Mexicana sigue viva, no es un episodio del pasado ni de carácter histórico; por el contrario, muchos de los objetivos “no se han cumplido”.

Hay un régimen democrático, pero hace falta que toda la sociedad mexicana ejerza los derechos reconocidos en la Constitución Política: al trabajo, al agua, a la vivienda, a la salud, a la alimentación.

“Destacaría, de manera particular, el derecho al trabajo”. A su consideración, dándole viabilidad al ejercicio de éste es como se podrán resolver muchas cuestiones en el país y “tiene que venir acompañado de una seguridad social universal”.

En términos generales, el texto trata de recoger cuáles son las condiciones actuales para insertarse en la corriente de pensamiento y acción política que busca vida digna y condiciones de igualdad.

A decir de Cuauhtémoc Cárdenas, es necesario plantearse un proyecto de nación que contemple dónde estamos, qué queremos y adónde se desea llegar, lo cual debe considerar el cómo, para alcanzar los objetivos propuestos.

“Me parece que sin pretender repetir nada del pasado, no repetir mecánicamente cosas que se pudieron hacer en el pasado, sí (debemos) recoger el espíritu de esos hechos que han significado avances sociales, económicos y políticos. Con ese espíritu tenemos que plantearnos hacia dónde queremos movernos en el futuro.”

Esto es la propuesta de su libro: “Revisar el presente para debatir el futuro”. Es también una invitación a debatir cuáles son los mejores caminos para resolver los principales problemas del país.

“Yo creo que la universidad tiene muchas posibilidades, juega una posición muy importante para encontrar soluciones a los grandes problemas del país –esta Universidad, las demás universidades públicas–: qué tendríamos que hacer para mejorar la calidad, para fortalecer a las universidades públicas, cómo esta universidad puede contribuir a mejorar las condiciones de vida de la gente –de los veracruzanos–. Son los debates a los que se está invitando con este libro.”

En su intervención, Ramón Carlos Torres hizo un recorrido por las 224 páginas del libro, que abarca desde la Revolución Mexicana (1910-1920), el periodo de estabilización (1920-1934), las realizaciones revolucionarias (1934-1940) y los periodos de declive (1941-1982) y de desmantelamiento institucionalizado (1982-2018).

Su disertación coincidió con lo dicho por Cárdenas Solórzano: “No se coloca como profeta”, aclaró, más bien plantea su posición y convoca al debate en aras de construir en colectivo un proyecto de nación.

En su exposición, Juan Ortiz retomó tres temas fundamentales que, a su parecer, en muchos sentidos están interconectados entre sí y que aparecen en esta obra: el Estado benefactor, el neoliberal y la situación de incertidumbre que hoy se vive en México, ocasionada por la violencia criminal y la presencia del ejército que realiza las funciones que normalmente corresponden a la policía. E hizo una minuciosa reseña de los tres.

Al primero, lo caracterizó la promulgación de leyes, la creación de organismos y programas de apoyo a las clases populares, a los obreros, a los campesinos, a los ejidatarios y a los indígenas de todo el país; del segundo, con el argumento de combatir la corrupción y adelgazar el gasto público, recordó que entre 1992 y 1993 se liquidaron y/o privatizaron las empresas paraestatales de apoyo al campo.

“Con la medida, el gobierno federal abandonó a su suerte a los cientos de miles de ejidatarios y productores en pequeño. A ello le siguió la ley de 26 de febrero de 1992 que reformó el Artículo 27 constitucional, y con ello se desmanteló el ejido y se privatizaron sus tierras.”

Advirtió que el vacío que dejó el Estado benefactor poco a poco lo cubrió el crimen organizado. Es más, “el auge del poder de las organizaciones a través de mercados ilícitos y control de territorios, ha exacerbado la violencia a causa de los enfrentamientos de las bandas entre sí y de éstas con el Estado”.

Con tal contexto, planteó: “Me queda la duda de si el fracaso de la ‘lucha contra el comunismo’ y de la ‘guerra contra el narco’ radica en que el Estado ha ignorado que los transgresores son parte integrante de la sociedad, radican en su propio territorio, les unen fuertes lazos familiares, de amistad y hasta de complicidad, lo que dificulta al gobierno diferenciar al transgresor de la gente común”.

En la ronda de interacción con el público, varios fueron los cuestionamientos al autor de Por una democracia progresista: el panorama político actual, la expropiación petrolera, la crisis de los energéticos, el papel que tiene el ámbito cultural en el desarrollo del país, las reformas constitucionales, por citar algunos.

Héctor Sobrevilla Castelán, estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública, de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la UV, le preguntó qué aconsejaría a los jóvenes –siendo el relevo generacional– para consolidar la democracia del país.

El tres veces candidato a la presidencia de la República contestó: “A los jóvenes de esta Universidad les pediría prepararse lo mejor posible, hay que aprovechar la oportunidad de pasar por una institución de educación superior, lo que no le sucede a muchísimos mexicanos, y a través de esta preparación empezar a participar en cuestiones que puedan mejorar el entorno”.

La presentación se transmitió por las plataformas de Facebook Live tanto de Comunicación UV como de Tele UV, donde están disponibles para su consulta.

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