México

“Miguel Alemán, ante todo, fue un estadista”: Contreras Bustamante*

  • Afianzó relación de instituciones civiles y fuerzas armadas
  • Con USA hubo relación respetuosa de nuestra soberanía
  • Como Presidente habló en la ONU y en el Capitolio de EU
  • Incrementó producción agrícola e industrialización del país
  • UNAM, 109 de 1,600; Derecho, mejor de Hispanoamérica

En primer lugar, deseo expresar mi agradecimiento sincero a la Familia Alemán Velasco por concederme el inmerecido honor de dirigirme a ustedes en su representación, con motivo trigésimo noveno Aniversario Luctuoso del Presidente Miguel Alemán Valdés, quien dirigiera los destinos de México durante el periodo comprendido entre los años 1946 y 1952.

Toda mi vida he estudiado y me ha inspirado la figura del Presidente Alemán y su familia, con quienes me unen lazos de afinidad de carácter familiar, como veracruzano, como jurista y también como universitario.

Mi Abuelo, el Coronel Juan Contreras Suárez, falleció asesinado en Veracruz durante el mismo movimiento armado que se gestó en contra de la violación del sagrado principio que había dado origen a la Revolución Mexicana: “La no Reelección”, en fecha cercana a que también perdiera la vida el General Miguel Alemán González, padre del Ex Presidente, en las montañas de Acayucan.

En mi familia paterna el nombre de Miguel Alemán siempre fue sinónimo de respeto y admiración.

Cuando esto sucedió, Miguel Alemán Valdés era un joven que estaba viviendo en la Ciudad de México donde había estudiado Derecho en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional, impulsado por los deseos de su padre, quien le decía que: “Sus armas iban a ser los libros, que hiciera una carrera y estudiara leyes”.

A pesar del dolor de haber perdido muy joven a su padre e ídolo, jamás su vida estuvo anclada en el pasado, ni su carácter se vio afectado por el resentimiento ni la amargura, tampoco guiado por el deseo de venganza.

La amistad de su padre con Dámaso Cárdenas le habría de significar la llave que abrió las puertas de su futuro, ya que lo presentaría con su hermano el General Lázaro Cárdenas, quien lo habría de iniciar en la política, para aprovechar sus conocimientos como jurista.

Lo impulsó primero a ser Magistrado en el Tribunal Superior de Justicia del entonces Distrito Federal, senador y luego Gobernador de nuestro querido Estado de Veracruz.

En 1938, el gobernador Miguel Alemán convocó a los demás gobernadores del país a apoyar al Presidente Cárdenas en la Expropiación Petrolera.

Su destacado papel político en la vida nacional le valió para que el General Manuel Ávila Camacho lo invitara a dirigir su campaña presidencial y luego lo integrara en su gabinete como Secretario de Gobernación.

Mientras el Presidente Ávila Camacho tenía que estar atento al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, el Licenciado Alemán se dedicó a la difícil tarea de ser un Ministro del Interior con amplias facultades.

Entre ellas, deseo destacar que habría de convocar a una pléyade de destacados juristas – como al entonces Rector Alfonso Caso, Antonio Carrillo Flores, Mario de la Cueva, Raúl Cervantes Ahumada y otros universitarios de excelencia- para que ayudaran al gobierno a la elaboración de la Ley Orgánica de la UNAM que aún nos rige con gran tino.

En la iniciativa presidencial de Ávila Camacho participaron Miguel Alemán como Secretario de Gobernación, así como Don Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación Pública, la cual fue publicada en el Diario Oficial de la Federación el 6 de enero de 1945.

El Presidente Ávila Camacho tuvo muy claro que el país requería de seguir construyendo instituciones políticas que estuvieran en manos de civiles. Su pensamiento estaba animado por el principio de: “Vamos a dejar las armas por las leyes”.

Eliminó del Partido en el poder al Sector Militar y lo substituyó por otro de origen popular y apoyó a Alemán para ser postulado Candidato a la Presidencia de la República, para que se convirtiera en el primer Presidente electo de corte civil de la época post-revolucionaria.

La presidencia de Miguel Alemán estuvo rodeada de grandes retos y dificultades internas y externas, de las cuales salió airoso gracias a su experiencia, preparación y trayectoria, pues había participado en los tres poderes, así como en el gobierno federal y local en su joven pero intensa carrera política.

Si quisiéramos encontrarle un calificativo a su papel histórico, diríamos que Miguel Alemán, ante todo, fue un Estadista.

Durante su encargo, fue víctima de atentados a su persona y familia y tuvo que desactivar intentos de golpes de Estado a manos de militares que no se resignaban a perder el poder político.

Se fundaron varias Escuelas Militares y se construyó la Escuela Naval Militar de Antón Lizardo y de manera general a nuestras fuerzas armadas las apoyó dotándolas de instalaciones dignas, incrementando los haberes y mejorando la seguridad social de sus integrantes y familias: respetándolas y siendo respetado.

Alemán dijo: “Esta ya es la época de los universitarios” y consolidó la buena relación entre las instituciones civiles y las fuerzas armadas, que son la clave por la que ha transitado el país a lo largo de décadas, dirigido por una corriente civilista que lo ha dotado de paz social y una estabilidad política única en este Continente Americano.

Los militares se retiraron de la política y se dedicaron a construir instituciones que son en la actualidad orgullo y garantía de la democracia mexicana.

Recordemos que el México de Miguel Alemán es el México de la posrevolución, pero lo es también el de la posguerra.

Me refiero a la Segunda Guerra Mundial, que terminó en 1945, meses antes de que el aún joven Miguel Alemán asumiera el cargo de Presidente de la República, el 1º de diciembre de 1946.

Tenía que hacer frente a un Presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, victorioso de la gran conflagración y político responsable del lanzamiento de la bomba atómica.

Su gobierno se dedicó a devolver a miles de braceros mexicanos que habían ido a trabajar durante la guerra para ayudar a la producción agrícola y dejó de comprar amapola para la fabricación de medicamentos opioides necesarios para aliviar el dolor en los combatientes.

Sin embargo, el carisma y la habilidad de Alemán, fueron clave para establecer con Truman una relación cuidadosa, respetuosa de nuestra soberanía y sin confrontaciones.

México sería país fundador de la Organización de las Naciones Unidas y el Presidente Miguel Alemán fue nuestro primer Mandatario en acudir y pronunciar un discurso ante su Asamblea General, así como también fue invitado a hablar en el Capitolio, sede del Poder Legislativo de la nación vecina.

A pesar de la economía mundial de la post-guerra, la inversión pública que transformó al país durante el sexenio del Presidente Alemán fue impresionante, pues supo aprovechar las oportunidades que le dio el entorno internacional a México.

La economía nacional tuvo un impulso extraordinario. Se incrementó la producción agrícola y se aceleró la industrialización del país.

Los logros también se apreciaron en la expansión y fomento a los derechos humanos. También fue en el tiempo de su gestión que se reconoció el derecho al voto de la mujer a nivel municipal.

Fueron creadas instituciones de tal envergadura que sencillamente hoy son pilares de la vida pública de nuestro país. Una de ellas el Instituto Nacional de Bellas Artes.

En materia de infraestructura el legado es inmenso, algo que hoy se antoja imposible de igualar.

La construcción de carreteras -como la Panamericana-, presas hidráulicas, ferrocarriles, ampliación de puertos, la construcción de la refinería de Salamanca, el desarrollo de Acapulco como centro de atracción turística.

En esta Capital las obras son espectaculares. La construcción del Viaducto que lleva su nombre, División del Norte e Insurgentes; el Auditorio Nacional, multifamiliares, la ampliación del aeropuerto. Y de manera especial, la construcción de la Ciudad Universitaria, sede de la Universidad de la Nación.

Su amor a la patria lo llevó a comprender que para un verdadero arribo al progreso, México, necesitaba de hacerlo de la mano de su Universidad, pues progreso y educación son ambas caras de una misma moneda.

Porque sólo la educación y la cultura hacen libres a los hombres y a los pueblos.

La construcción de la Ciudad Universitaria es sin duda el más grande legado del presidente Alemán, la más luminosa, considerada como la obra de arquitectura más importante en el México del Siglo XX, reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Su visión genial convocó a maestros de nuestro muralismo como Rivera, Siqueiros o Juan O’Gorman, quienes plasmaron testimonios artísticos que trascenderán en el tiempo y que adornan nuestro campus universitario.

Hoy, los universitarios conformamos una comunidad plural, de ideologías diversas y convicciones políticas distintas. No puede ser de otra manera. Somos el reflejo y resultado de las luchas históricas del pueblo de México.

Somos herederos de aquella inconformidad y energía que inspiraron los ideales de la Revolución Mexicana y al mismo tiempo, asumimos la responsabilidad de seguir contribuyendo a la construcción y fortalecimiento de las instituciones que han dado trascendencia a nuestra patria y que en gran medida le debemos a grandes hombres como Don Miguel Alemán.

La Universidad, de la que abrevó Alemán Valdés y a la cual él legó una Ciudad, fue concebida como un espacio de reflexión, donde estudiantes y académicos pueden dialogar y compartir distintos puntos de vista, todo enmarcado en el respeto al otro, donde reconocemos que de las diferencias nacen las grandes trascendencias.

El paso trascendente por la historia de Miguel Alemán propició la consolidación de la Autonomía Universitaria mediante su contribución en la expedición de nuestra Ley Orgánica y la edificación de la Ciudad Universitaria.

Bien ha dicho nuestro maestro Emérito Sergio García Ramírez: “La autonomía es el oxígeno que respiramos en la Universidad”.

Es un elemento indispensable para generar un espacio donde la libertad da vida a la inteligencia de este país.

El derecho a la educación se debe considerar como un derecho humano fundamental, que hace posible que la libertad y la vida sean mejores y que permite el goce y disfrute de los demás derechos.

La UNAM es una de las más importantes instituciones de México. Ha permitido a miles de mexicanos mejorar sus condiciones de vida y contribuir al desarrollo de la nación.

Gracias a la visión de grandes hombres -como Don Miguel Alemán- este año la empresa británica QS World University Rankings clasificó a nuestra Universidad Nacional como la 105 entre más de 1600 instituciones educativas de excelencia de todo el mundo.

Y a la Facultad de Derecho, sucesora de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde se formaron como juristas Don Miguel Alemán Valdés y su hijo el Licenciado Miguel Alemán Velasco, se le ubica en el sitial 29, lo que la considera como la mejor Facultad de Derecho de Hispanoamérica.

Aprovecho para agradecer a nombre de la Comunidad de la Facultad al Licenciado Miguel Alemán Velasco, miembro destacado de nuestro Patronato, así como de la Fundación Alemán por el apoyo que hemos recibido.

En nuestras instalaciones hay una Sala de Juicios Orales que lleva el nombre de nuestro homenajeado, que fue construida gracias al apoyo financiero que nos fue legado.

Estamos llevando a cabo -con el apoyo de nuestro Rector, el Dr. Enrique Graue- una gran remodelación de nuestro edificio histórico de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde estamos proyectando tenga un espacio especial para recordar la memoria de Don Miguel Alemán Valdés, en su condición de egresado distinguido y gran benefactor.

Para terminar y no abusar de su paciencia y atención.

La Universidad Nacional Autónoma de México es grande, porque contemplamos al porvenir desde los hombros de los gigantes.

Porque apreciamos la historia y la obra de nuestros antecesores.

Hoy, aquí en esta sede plena de historia, es preciso recordar que Miguel Alemán Valdés fue un hombre de Estado y un Universitario a carta cabal, que pertenece a la estirpe de los grandes personajes de la historia.

Gracias a Don Miguel, que, a partir de su creación, al nombrar a la Ciudad Universitaria se refiere mucho más que un lugar; se ubica al sitio donde se gesta la docencia, investigación y difusión de la cultura más importante de México.

Se nombra al espacio donde se forja una raza y un espíritu de grandeza para nuestra nación. 

“Por mi raza hablará el espíritu”.

(Texto del mensaje del Dr. Raúl Contreras Bustamante, director de la Facultad de Derecho de la UNAM, en el 39 aniversario luctuoso del Presidente Miguel Alemán Valdés, el 16 de mayo de 2022, en la Ciudad de México)

Categorías:México, Veracruz