Columnas

La eterna lujuria por el poder

Héctor Herrera Argüelles

“Lo que antes era correcto, ahora ya no lo es”: Emilzan

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung (Periódico del sur de Alemania) publicó un artículo sobre la política latinoamericana con un sugerente título: La eterna lujuria por el poder. 

El rotativo germano se refiere al anuncio de Evo Morales sobre su intención de regresar a Bolivia y señala que, “la huida y el exilio son un destino típico, casi un patrón que, se repite entre los jefes de Estado latinoamericanos”.

Señala que la excepción es que un expresidente pueda relajarse y retirarse, ya que, hasta ahora como regla general, cuanto más popular es un político durante su mandato, “más fuerte lo golpea después la ira de quienes estuvieron relegados por demasiado tiempo”. 

Le sucedió a Evo Morales, pero también a Lula da Silva, “quien fue sentenciado a largos períodos en prisión después de dos mandatos, en un endeble proceso de corrupción”.

El periódico germano subraya que, para muchos presidentes latinoamericanos, su sentido de misión se ha vuelto fatal. “Los sistemas presidenciales sólidos, modelados en los Estados Unidos, deberían estabilizar la política, y también son una concesión al culto al caudillo, que está muy extendido en América Latina. Pero también parecen consolidar el deseo de mantener el poder, o recuperarlo si se pierde”.

El Maestro Alfonso Zárate lanza una hipótesis sobre el futuro del presidente López Obrador y sugiere que, con él, podría surgir un nuevo Maximato. Proyecta la posibilidad de que el tabasqueño pretenda, como fue el caso de Plutarco Elías Calles, extender su poder terminado su sexenio. López Obrador ha reiterado que, finalizado su sexenio, se va a su rancho en Palenque. 

La idea es interesante, sin embargo, porque el contexto, como siempre, es relevante. Parece que, la sugerencia del Süddeutsche Zeitung, se encuentra más en sintonía con la actual coyuntura.

Parece más probable que terminado su mandato, el presidente López Obrador sea presa de una “jauría de adversarios” y se convierta, en sujeto de una persecución política y judicial, como ha sido en los casos de Evo Morales y Lula da Silva, por citar algunos ejemplos. 

En términos llanos, el presidente López Obrador ha pisado muchos callos e incluso con la llegada de un nuevo presidente o presidenta de extracción morenista, el tabasqueño corre el riesgo de una cacería política por parte de quienes el propio ejecutivo ha identificado como sus “adversarios”.

Ni Ebrard ni Sheinbaum o quien sea, pueden garantizar que los adversarios de López Obrador no desaten en su contra una cacería. Las advertencias sobre el manejo de la pandemia pueden ser un claro ejemplo de lo que pudiera venir.

No creo que el tabasqueño vaya a retirarse a su finca de Palenque, y tampoco siento que quiera en algún momento reelegirse, pero, sin duda, López Obrador seguirá siendo referente acabado su sexenio por tres motivos, por lo menos:

  • Porque habrá quien le insista que su presencia política es necesaria para mantener viva la 4T.
  • Porque sus adversarios están aguardando el momento de cobrarle facturas por los intereses que ha pisado.
  • Porque una persona que, por años, ha vivido de la política, es casi imposible siquiera considerar que, se va a tirar a la hamaca cuando termine su sexenio.

Morales y Lula han podido sobrevivir porque construyeron un poderoso capital político en sus países. Nadie tiene duda de que López Obrador ha construido, por su parte, un enorme capital político que no va a desechar así nada más.

La puerta está abierta, los futuros inmediatos varios. Alguna vez, Manuel Camacho Solís, siendo jefe del Departamento del Distrito Federal, comentó: “En política…nadie se muere hasta que se muere”. La eterna lujuria del poder.

De la libreta

  1. Me da mucho gusto que el portal de Grupo Fórmula, donde se publica esta columna, se haya metido entre los 10 portales más visitados, de acuerdo con Comscore. Abrazo a Isaid Mera por su excelente trabajo.
  2. Con los presuntos dichos de Alejandro Moreno sobre los periodistas, llama la atención que, ningún priísta haya saltado en defensa de su líder, pero tampoco en defensa de los periodistas. Para eso me gustaban los priístas, en vías de extinción. 
  3. Pura frivolidad la alcaldesa en Cuauhtémoc.

@HectorHerreraAR

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