Columnas

El caso de Gustavo Cadena

Sin tacto.

Por Sergio González Levet

El Poder Judicial de Veracruz hace agua por todas sus esclusas. Está por irse a pique porque quien lo conduce ha perdido la brújula. La licenciada Isabel Inés Romero Cruz exhibe problemas neurológicos o siquiátricos, dicen muchos abogados, que ven en ella un comportamiento errático.

Tal vez lo que sucede es que la señora no tiene -nunca ha tenido- la capacidad para conducir el Tribunal Superior de Justicia, tanto en lo administrativo como en su función de impartir justicia pronta y equitativa para todos los ciudadanos.

O puede ser por su edad, que rebasa el límite establecido por la Constitución del Estado de Veracruz, y por eso su cerebro, ya con mucho kilometraje recorrido, se ve forzado a realizar esfuerzos mentales para los que no tiene la competencia.

Lo cierto es que la materia gris de doña Isabel Inés Romero Cruz ya no da para más y la hace emitir órdenes fuera de toda legalidad, o pone a decir a su lengua cosas que son de preocupar.

Vean nomás su última declaración -sobre los insumos para los sanitarios de las oficinas-, que a cualquier neurólogo le provocaría pensamientos insanos:

“Todo, todo, quieren que se lo hagamos. ¡No hay dinero, por Dios! No hay dinero para estar poniéndole el sapo al canijo baño. O de veras, juez, juez, si algo hace falta y cuesta barato, ¡coopérense!”

No le alcanza el seso ni para guardar un rincón del presupuesto que le permita mantener los baños del personal, y por eso se incomoda de tal manera doña Chabelita.

Y en ese orden de cosas, ayer se hizo ojo de hormiga de su oficina y por eso no se pudo cumplir la orden de un tribunal federal para restituir en su puesto al compañero Gustavo Cadena Mathey, quien fue injustamente despedido por Edel Álvarez Peña y logró ganar el juicio laboral que emplazó en contra del Tribunal.

Yo no sé qué piensa esa señora extra-edad, o tal vez tampoco quiere que le digan que la ley es la ley, pero se ha dedicado a incumplir los mandamientos legales que más que nadie está obligada a guardar como titular del Poder Ejecutivo del estado.

Ya es la segunda vez que le niega a Gustavo Cadena la justicia de ser repuesto en el lugar del que fue cesado injustamente, y al parecer seguirá en sus trece, ordenando que continúen haciendo chicanas para no hacer caso al ordenamiento legal.

La excusa, razón o pretexto que dieron ayer las autoridades judiciales para no restaurar a Cadena Mathey en su posición laboral dentro del Tribunal fue que no se encontraba la señora en su oficina, ¡y solamente ella podría dar la orden de que lo restituyeran!

¿Qué le cuesta, señora Chabelita, hacer valer la justicia para un ciudadano de bien, que además ha sido un respetado periodista? ¿Por qué esa saña en contra de Gustavo Cadena Mathey? ¿Qué le hizo él o quién le dio esa orden inhumana?

Tan fácil que sería seguir simplemente el dictado de la ley…

sglevet@gmail.com

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