Columnas

Judicatura y academia

Corolario.

Raúl Contreras Bustamante

-Hay necesidad de fortalecer la colaboración entre la academia y la judicatura.

El Estado constitucional y, por ende, el constitucionalismo, se resumen en el hecho de que existe un acuerdo de la comunidad sobre una serie de reglas que obligan a someterse a ellas —tanto a los detentadores del poder, como a los destinatarios— como el mejor medio para dominar y evitar el abuso del poder político por parte de los gobernantes.

La impartición de la justicia es uno de los fines primordiales de todo Estado de derecho. La relevancia de esta tarea es fundamental y es al tiempo un recurso primordial con el que el ente público cuenta para cumplir la función indispensable de garantizar la seguridad y la paz de la población.

Lo anterior viene a colación con motivo de la celebración del Congreso Internacional Derecho-Democracia-Justicial, que tuvo lugar los días 19, 20 y 21 de octubre en las instalaciones de la Facultad de Derecho de la UNAM, que incluyó la presentación de 10 conferencias magistrales, 81 ponentes y 11 paneles.

Se trató de un espacio de reflexión y diálogo que, convocado por la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación (JUFED) y la Facultad de Derecho, que contó con la asistencia de 8 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: Alfredo Gutiérrez Ortiz MenaLoretta Ortiz AhlfMargarita Ríos-FarjatJorge Mario Pardo RebolledoYasmín Esquivel MossaNorma Lucia Piña HernándezJuan Luis González Alcántara y Alberto Pérez Dayán.

De igual forma, estuvieron presentes los ministros en retiro Olga Sánchez CorderoMargarita Luna Ramos y José Ramón Cossío, así como los senadores Ricardo MonrealGermán Martínez.

Se destacó la importancia que la independencia y la carrera judiciales tienen para el desarrollo de México y que los juzgadores federales deben estar formados para rechazar cualquier intromisión —interna o externa— en la resolución de los asuntos que los ciudadanos someten a su jurisdicción.

Se dijo también que en la actualidad el reto para el Poder Judicial es evitar que la actuación de sus jueces y magistrados se presente ante los ojos de la ciudadanía como una función lejana, se perciba poco transparente y difícil de entender. Hoy, el reto es abrir la justicia a los ciudadanos, hacerla cercana y comprensible a través de sus sentencias.

También se sostuvo que, en materia de las nuevas concepciones sobre la convencionalidad, convendría considerar que las constituciones de los países que han aceptado observar las resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se deben considerar como “dispersas”, porque sus normas de supremacía ya no están sólo dentro de sus codificaciones

Dos conclusiones coincidentes hubo como resultado de las ponencias magistrales: la necesidad que tiene la impartición de justicia de contar con jueces y magistrados bien preparados y actualizados en las nuevas doctrinas del constitucionalismo; y la imperiosa necesidad de fortalecer la colaboración entre la academia y la judicatura.

Esta alianza entre la judicatura y la academia es estratégica porque debe buscar reforzar la creación y difusión del conocimiento jurídico a partir de la combinación del estudio científico y la experiencia de la aplicación de la ley en la realidad. México debe fortalecer su régimen democrático mediante el estricto respeto a la división de Poderes. En materia de impartición de justicia, le corresponde a la academia y a la judicatura generar propuestas sólidas para que México sea el país que todos anhelamos tener.

Como Corolario la frase del jurista italiano, Gustavo Zagrebelsky: “La Constitución viviente es la experiencia cotidiana de las Cortes”.

(Excélsior 29 10 22)

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