Columnas

Tres corrientes políticas se disputan en Morena la gubernatura

Arturo Reyes Isidoro

La contienda interna entre morenistas en Veracruz está abierta: tres son las grandes expresiones políticas que se disputan la candidatura a gobernador en 2024.

Por un lado, está la que se puede considerar la oficial, que encabeza el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y que apoya a la secretaria de Energía Norma Rocío Nahle García.

Por el otro, la que encabeza el delegado de Bienestar en el estado, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, que visiblemente no tiene padrinazgo y que trabaja para su persona.

La tercera es la del diputado federal Sergio Carlos Gutiérrez Luna, quien arrancó solo y ahora tiene atrás de él al aspirante presidencial y secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.

Se puede decir entonces que entre la primera y el tercero las fuerzas están más equilibradas por el apoyo oficial que tiene ella del Gobierno del Estado y el que puede tener él de la Secretaría de Gobernación.

La zacatecana prácticamente abrió su campaña el 29 de enero de este año con el mega acarreo que le organizó el gobierno con el pretexto de una “conferencia magistral” que “dictó” el 29 de enero en el WTC de Boca del Río, aunque ya desde antes la venían promoviendo.

El legislador, oriundo de Minatitlán, irrumpió en el escenario estatal en septiembre de 2021 cuando empezó a recorrer el estado, solo, atenido a su experiencia política. Creció lo suficiente para ser tomado en serio.

Manuel Huerta tendrá que renunciar al cargo

El delegado de Bienestar, si bien en julio de este año hizo pública su aspiración y no ha tenido un acto que se pueda tomar como inicio de actividad proselitista, en realidad está barbechando el terreno desde diciembre de 2018 cuando asumió el cargo.

Si Manuel de veras aspira a suceder a Cuitláhuac y espera estar en la primera encuesta de su partido en julio o agosto para decidir quién será el candidato, entonces solo le queda por cobrar su última quincena y el aguinaldo en diciembre y renunciar al cargo.

De él se sabe que es conocido del presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien le debe su nombramiento y con quien más ha estado a su lado, prácticamente desde 1996 cuando AMLO bloqueó 18 pozos petroleros en Tabasco e inició un movimiento de “resistencia”. Ya con el tabasqueño en el gobierno del entonces Distrito Federal, trabajó en su administración.

Es quien más trabajo de base y de campo tiene por su contacto permanente, directo, con los beneficiarios de los programas sociales, y casi con la mayoría de los presidentes municipales, de todos los partidos. Hay quienes dicen conocerlo y aseguran que se identifica con el aspirante presidencial Marcelo Ebrard, pero él no dice nada. Del resultado y de las cifras de su trabajo se cuelga el gobernador García Jiménez para presumir logros. Tiene fuerte presencia entre los más necesitados, pero no ha trabajado con otros sectores de la clase media media o media alta.

Nahle, sin trabajo de base ni de campo

La señora Nahle, a quien quieren convertir en “veracruzana” ad chalecum, al grado que aprobaron en el Congreso local una reforma constitucional para lograr ese propósito, salvo con los cuitlahuistas que la promueven, no tiene trabajo de base, de campo, entre el electorado veracruzano y no tiene mayor penetración.

Desde ya, lleva lastres muy pesados, como el que significa su operador Eric Cisneros, quien además usando su nombre en realidad trabaja para su propia candidatura, todo un sueño guajiro, o como todos los negativos del gobierno que la promueve. Está atenida a lo que hagan por ella y muy alejada de los votantes. Está identificada con la corriente de la aspirante presidencial Claudia Sheinbaum. Su corriente, la cuitlahuista, es totalmente sectaria y no se abre a la pluralidad. Quieren todo solo para ellos.

Gutiérrez Luna, catalizador de los inconformes y los opositores

A Gutiérrez Luna le cierran espacios los cuitlahuistas, con todo el poder del gobierno que administran, no obstante, ha podido abrirlos porque es el más abierto y plural, no es sectario, ha trabajado más las clases medias y alta y se sabe que en adelante se enfocará también a buscar cercanía con la clase media baja en especial con los marginados y más necesitados. 

De hecho, entre los tres, es el caballo negro que de pronto irrumpió en el escenario estatal y no para de trabajar, con el ingrediente de que es el coordinador del movimiento que apoya las aspiraciones presidenciales del secretario de Gobernación, Adán Augusto López, lo que le servirá para proyectarse más al contar con un fuerte respaldo federal.

El sábado, tal y como se había anunciado, en un concurrido acto que se celebró en Cardel instaló el comité estatal y los comités regionales y municipales del movimiento “Que Siga López, Estamos A Gusto”, que reúne expresiones políticas de las más diversas corrientes del estado, no necesariamente de puros morenistas.

Si bien el de Minatitlán, hasta donde se sabe, no tiene pensado, para nada, dejar las filas de Morena, pase lo que pase, como se prevé que va a suceder con el senador Ricardo Monreal en el plano federal, de alguna forma puede ser o ya se perfila como el catalizador de los grupos inconformes de Morena con quienes gobiernan y de la oposición que cree que no podrá ganar un candidato de ellos y entonces de entre las opciones morenistas piensan que con él es con quien mejor se pueden entender. 

Me atrevo a pensar que si la oposición no logra integrarse y, sobre todo, no se pone de acuerdo en quién será su candidato, pero si además este no muestra mayor fuerza, entonces muchos se volcarán a favor de Gutiérrez Luna.

Adán Augusto crece y lo puede arrastrar a la alza

Un dato interesante es que en una encuesta que publicó el martes de la semana el periódico El Financiero, en el mes que está por terminar, aparte de la señora Sheinbaum (de 45% en octubre brincó a 47% en noviembre), el otro que subió en sus índices de popularidad fue Adán Augusto, que de 28% en octubre ascendió a 32% en noviembre, mientras que Marcelo Ebrard se mantuvo en 40%.

Para el tabasqueño es un buen avance si se toma en cuenta que mientras que los otros dos, desde años atrás han venido trabajando en sus aspiraciones, él apenas empezó este año, pero se ve que va creciendo impulsado por su “hermano” López Obrador, quien lo envió a visitar los congresos locales de todos los estados con el pretexto de promover la reforma constitucional que permite a las Fuerzas Armadas patrullar las calles. Su ascenso puede arrastrar a la alza al operador de su movimiento Gutiérrez Luna. 

La semana que hoy inicia termina noviembre e inicia diciembre, último mes del año. Tan pronto inicie enero, todos van a salir desbocados en busca de la candidatura para suceder a Cuitláhuac. Contará mucho lo que haga cada quien, pero también el padrinazgo en las alturas.

Pasó la marcha, ¿y ahora?

Fue más la polémica que desató el anuncio de la marcha de AMLO ayer que lo que en realidad sucedió: nada que no se esperara, ni de acción ni de palabra. El tema que desató todo, la Reforma Electoral y el intento de desaparecer el INE tal como se conoce, no estuvo en el discurso presidencial. El presidente marchó derrotado por la oposición, que se le echará abajo cuando se vote. 

López Obrador no tenía nada nuevo que decir. Lo que dijo fue lo mismo que ha venido repitiendo y el nombre del bautizo de su modelo de gobierno como “humanismo mexicano” no es algo como para figurar en letras de oro en la Cámara de Diputados. Los dimes y diretes estuvieron centrados en el número de asistentes, la mayor parte de ellos acarreados. La cifra oficial dijo que marcharon un millón 200 mil personas, nada relevante tampoco cuando se utilizó todo el aparato de Estado para organizarla y moverla.

La pregunta es: ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue? Nada nuevo anunció el presidente salvo que su refinería sí va a producir, como si eso no fuera obligatorio luego de la millonada que se ha gastado en ello, que su aeropuerto AIFA sí va a levantar el vuelo y que su tren arrancará y funcionará. Nada más faltaría que no cumpliera y que dejara todo a medias. Pero en el año y diez meses que le restan ya no se puede esperar mucho. Su mensaje de ayer tuvo tufo a despedida anticipada. 

El gobernador Cuitláhuac García Jiménez, como era de esperarse, estuvo en la gran marcha y en una fotografía en donde se le ve con el líder de la bancada de Morena en el Congreso local, Juan Javier Gómez Cazarín, rodeados de otras personas, presumió que el primer contingente que llegó fue de Veracruz. 

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