Columnas

México y el tiempo por venir

Corolario.

Raúl Contreras Bustamante

Solía decir Jorge Luis Borges que “el tiempo es la imagen de lo eterno y lo futuro; el movimiento del alma hacia el porvenir”. Reflexionar en nuestra concepción del tiempo —justo en este último día del año— debe permitirnos imaginar un mejor destino para nosotros mismos, así como para el país.

El 2022 será recordado en muchos sentidos como un año histórico. Ha sido el año en que la etapa aguda de la pandemia quedó atrás y el mundo en general regresó —de manera paulatina— a sus actividades presenciales.

El año que termina también trajo consigo —de manera lamentable— el estallido de la guerra en Ucrania, que, además de muerte y destrucción, generó una inflación en el mundo entero a niveles históricos. La moneda de nuestro país —hay que decirlo— mostró una estabilidad envidiable, comparable a las de la región y de otras naciones del orbe.

Hoy, nuestro país puede mirar atrás y evaluar los aciertos, pero también los errores cometidos en 2022, a fin de aprovechar lo aprendido y enmendar lo necesario desde el primer día de 2023. Hay que advertir que los temas que más preocuparon a los mexicanos en el 2022 seguirán estando presentes para el 2023.

El 61% de los mexicanos considera a la inseguridad como el problema más importante que tiene nuestro país; seguido del aumento de precios con un 39%; el desempleo con 32% y la educación deficiente, cerca del 19 por ciento.

Para 2023 se prevé por los especialistas que el crecimiento del PIB real se desacelere de un 2.5% este año, hasta el 1.6%. Por lo que será necesario fortalecer las instituciones de defensa de la competencia y reguladores independientes para que contribuyan a impulsar la competitividad y la productividad.

Y es que para mantener la recuperación económica se requiere de una agenda integral de reformas que impulsen la inversión y aumenten la producción, así como un mayor gasto social para generar empleos formales que permitan reducir la pobreza y mejorar la cohesión social.

En materia del empleo, conviene reducir los costos originados en el proceso de formalizar una empresa y seguir apostando por los mecanismos alternativos de resolución de conflictos laborales.

En el aspecto electoral, el próximo año se renovarán las gubernaturas de los estados de Coahuila y Estado de México, lo que puede modificar de manera importante la fisonomía política del país, también será relevante la definición que los partidos políticos harán de las candidatas y candidatos que habrán de contender para la elección presidencial de 2024.

Significativo será para 2023 el proceso de renovación de la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México. No es una cuestión menor, pues la UNAM es la más importante institución educativa de México, motivo por el cual será esencial permitir que se desarrolle dentro de la propia normatividad universitaria y con respeto a su autonomía.

Asumir como oportunidades todos los retos aquí planteados es un buen punto de arranque que México necesita.

Fomentar la unión entre los mexicanos será un gran reto —que a su vez se convertiría en una gran fortaleza para el país— sin caer en optimismos vanos, ni fatalismos extremos, asumiendo que somos una gran nación y que tenemos todos los elementos que nos permitan construir un mejor futuro para nosotros y nuestros hijos.

Por todo ello, espero poder compartir con los lectores de Excélsior el ferviente deseo que el año 2023 podamos escribir juntos una página luminosa de nuestra historia.

Como Corolario, la frase de Mahatma Gandhi: “El futuro depende de lo que hacemos en el presente”.

(Excélsior 31 12 22)

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