Columnas

Cirque du Lozoyail

Manuel Zepeda Ramos
Arrancó.
El Jucio a Emilio Lozoya Austin, después de haber desaparecido a su llegada a la CDMX por 11 días con una estrategia que ni David Copperfield lo hubiera logrado en sus mejores actuaciones -tiempo suficiente para que en las mañaneras cotidianas se dijeran pelos y señales de lo que habrá de decir el inculpado durante el desarrollo del juicio y a los políticos que  habrá de involucrar en sus dichos judiciales-, inició por fin de manera virtual y sin acceso al público dado el estado de salud en que se encuentra el inculpado, impedido de hacer presencia física en el juzgado federal.
En horas de la mañana de ayer, el juez de control del centro de justicia penal federal del reclusorio norte consideró que todas las pruebas aportadas por la Fiscalía General de la República en contra de ELA son lícitas y no violan los derechos humanos del acusado quien se dijo inocente de los cargos que se le imputan por el asunto de la venta de la fábrica de Agro Nitrogenados, motivo de la comparecencia de ayer, de cuya utilidad surgiera el dinero para la compra de una casa que involucró a su hermana que hoy la busca la justicia, pero que denunciará -dijo-, a los autores de esos hechos. Estas declaraciones, dicen los que saben, le otorgó el que pueda seguir el juicio desde su casa -dado su estado de salud-, pasar a firmar al juzgado cada dos semanas y con la obligación de usar una pulsera electromagnética para que no se pueda fugar. También le fue retirado su pasaporte.
Esta acusación de un segundo director general de PEMEX -el primero fue el ingeniero Jorge Díaz Serrano, quien se negó a confesar sufriendo prisión por varios años en Santa Martha Acatitla, mandándole a construir una cancha de tenis para estar en condiciones-, se lleva a cabo ahora con una fiscalía independiente del Poder Ejecutivo Federal teniendo al frente de ella a un abogado bien formado, de gran experiencia y conocedor del nuevo sistema penal acusatorio que garantiza un juicio apegado a los nuevos métodos aprobados por el Congreso de la Unión.
Sin embargo, esta película que ya no las han contado a detalle antes de verla, con un sinnúmero de filtraciones , con nombres de los protagonistas que incluyen a presidentes de la república, secretarios de estado, gobernadores, senadores y diputados federales, entre muchos otros, pudiera hacer de este juicio histórico una mala comedia de equivocaciones especialmente diseñada dentro de un circo moderno para distraer el verdadero acontecimiento nacional.
¿Que nos pasó?
Que en 20 meses de gobierno, de un panorama que parecía alagüeño en la construcción de un país en el que seríamos iguales con las mismas oportunidades para todos, pasamos a ser uno de los países cuya recuperación habrá de ser tardada y catastrófica, llena de las peores predicciones hechas por especialistas en pandemia y economía. México pasó de tener un bien ganado lugar en el concierto internacional, a ser un país impredecible y los mexicanos y sus próximas generaciones, aspirantes a una nación que hoy no tiene rumbo ni destino.
A la hora que escribo, habrá iniciado ya el segundo día del juicio, ahora por el caso Odebrecht. Surgen otros motivos: uso de recursos de procedencia ilícita, cohecho y asociación delictuosa. Allí podrían aparecer acusaciones directas ya inducidas en las mañaneras y en las redes sociales, noticieros radiofónicos y televisivos. Un festín de casi dos semanas de acusaciones y señalamientos sin recato alguno, sin el clutch que los estadistas hubieren de tener para no entorpecer el avance de la historia y el juicio de una fiscalía recién rediseñada, quiero pensar independiente, que se enfrenta a su consagración como elemento fundamental del orden nacional. Si existen culpables reales, que se les juzgue y procese.
México requiere ya de una visión del Mundo de verdad.
Pero si todo es simulación que polariza para tapar la realidad nacional incierta y no perder la mayoría en San Lázaro el próximo año, habremos perdido la última oportunidad de retomar el paso y componer a México.
¿Es mucho pedir por la unidad nacional en un Mundo catastrófico?
Si crees que no,
¡QUÉDATE EN CASA!
Si sales, matas;
Si sales, mueres.
Y si es inevitable tu salida, con cubrebocas y careta. Es por todos.

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