Columnas

Recordando a Isaac Asimov a treinta años de su muerte (II)

“El club de los enigmas”

Mtro. José Miguel Naranjo Ramírez

Imagínese a cuatro hombres reunidos cómodamente en una biblioteca de un club de amigos. En este bello y agradable lugar se encuentran rodeados de libros, en un ambiente con olor a madera disfrutan un rico whisky, no tienen prisa de nada, son personas económicamente estables y parte de su pasatiempo lo gozan platicado historias, leyendo y narrando cuentos. De pronto, uno de los cuatro, que, por cierto, es el que más degusta del whisky, se apodera de la palabra y les empieza a contar a sus compañeros historias y cuentos donde ellos tendrán que resolver el final, muchas de las historias pueden ser parte de la realidad o se inspiran en ella, lo interesante es que cada compañero, y consecuentemente cada lector, podrá resolver el enigma de cada narración, temas abundan; la muerte de Kennedy, el poder detectar a algún espía, hay casos donde habrá que ser detective e investigar y descubrir el culpable de algún asesinato, realmente la lectura del libro de Isaac Asimov titulado: “El club de los enigmas”, es cautivante, intrigante y atrapante.

El personaje que cuenta las historias se llama Griswold, en el cuento: “Un disparo certero”, relata la siguiente anécdota. En 1969, la Universidad de Connecticut…decidió otorgarle un doctorado honoris causa en humanidades. El personaje aclara que no le dio mucha importancia a ese reconocimiento porque en la actualidad ya cualquiera puede recibir o mejor dicho (comprar) ese tipo de doctorado. Empero, decidió aceptarlo porque sabía que farsante no era, había defendido a su país en la guerra de Vietnam, y si no se creía un super dotado o héroe, por lo menos, él no había pedido el mencionado doctorado.

El problema surgió días después en el momento que se publicó la noticia del otorgamiento del reconocimiento: “Dos días antes de la ceremonia el presidente de la universidad recibió una comunicación anónima en la que le informaban que debía cancelarse el otorgamiento del diploma a causa de mis malignas actividades en Vietnam. Si no se cancelaba la ceremonia y yo hacía mi aparición, me matarían. Recuerdo las palabras textuales. La carta decía: “Sí la ceremonia de graduación incluye a ese monstruo, nada me impedirá ponerlo en la mira y matarlo de un disparo certero.”

El presidente de la Universidad estaba muy preocupado y deseaba que el homenajeado desistiera en ir a recibir el reconocimiento, pero no fue así, el personaje analizó la carta y sabía que las acusaciones era falsas, pensó que en este mundo lo que abunda es la envidia, y posiblemente quien envió la carta era un envidioso cercano que pretendía quitarle su momento de gloria, y sobre todo, porque el que nada debe nada teme, por lo tanto, decidió ir y recibir el reconocimiento, por supuesto que el presidente tenía todo tipo de dudas y trató de convencerlo con las siguientes palabras:

“–Pero no podemos conformarnos con pensar que se trata de una broma…supongamos que ignoremos esta carta, que no adoptemos precauciones y que…que lo maten a usted. Y supongamos que llegara a conocerse el contenido de la carta. Mi posición… -…no será tan incomoda como la mía –continué con una ironía algo burda – si yo estoy dispuesto a arriesgarme ¿por qué usted no? –Porque mi responsabilidad tiene que ver con la Universidad, no conmigo mismo, estimado amigo. Es posible que haya enviado esta carta obedeciendo a un impulso, pero si no la tenemos en cuenta, el amor propio del hombre puede ser tan grande como el suyo y puede verse obligado a hacer el intento, aunque en realidad no tenga tantos deseos de hacerlo.”

Hasta aquí comprendemos las dos posturas, si el amenazado renunciaba en asistir a recibir el doctorado, prácticamente sería de por vida víctima de amenazas, estaría siempre maniatado y coloquialmente podemos decir que el amenazador le ha ganado el valor, por otra parte, si la amenaza se ejecutaba, la posición del presidente y la imagen de la Universidad quedaría muy dañada. El homenajeado le dijo al presidente que tomara las precauciones que considerara pertinente, éste le contestó que también eso era difícil, porque llenar de policías y guardias el lugar, además, revisar a estudiantes y familiares provocaría mucha ansiedad, desconfianza, temor, miedo, es por ello que la decisión fue llevar el evento de manera normal, y sólo tener a unas cuantas personas que estuvieran vigilando de manera muy detallada algún movimiento extraño, ambas partes contrataron a su personal de confianza para este objetivo.

Mientras la historia continua, los personajes seguían en la biblioteca consumiendo whisky, sin embargo, no hay fecha ni día que no llegue: “Dos días después llegué al estadio marchando entre la retaguardia de la procesión con el presidente a mi derecha. No pude menos que reparar en que el presidente había dejado un espacio inusualmente amplio entre ambos. Sé que estaba pensando, sin duda, en el tirador armado con un rifle y no deseaba convertirse en el proverbial inocente espectador. Habló el presidente, el pastor pronunció una oración de bendición para todos. Terminado los adjetivos, me colocaron el birrete en la cabeza y todos se apartaron, dejándome solo en el estrado para que pronunciara mi discurso durante veinte minutos. Era el momento. Si el presunto asesino pensaba seriamente matarme.”

Una vez en el estrado, el personaje por tenso y nervioso que estuviera debía y tenía que concentrarse para emitir su discurso, y valientemente empezó a hablar. Cualquier lector pensará y seguramente se cuestionará si valdrá la pena arriesgar la vida por recibir un doctorado, sin embargo, yo preguntaría si valdrá la pena vivir la vida amenazado, y más como en este caso que es sin razón y sin motivo. Sé de antemano que escribirlo es fácil, vivirlo debe ser una pesadilla, no obstante, solo hay dos caminos por recorrer, ¿Cuál caminaría usted? El personaje inició su discurso expresando: “Agradezco el hecho –comencé a decir con estudiada elocuencia –de que no se trate de una vida de innoble molicie la que el mundo de hoy nos llama a vivir y que las controversias y conflictos en que nos vemos envueltos nos exija hoy…” ¿Qué sucedió?

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